EL ANÁLISIS

El dilema cordobés

 

La Nación
Buenos Aires, 6 de septiembre de 2006


"...quienes deben pronunciarse acerca de la legitimidad del resultado cordobés se enfrentan con un dilema insoslayable: o ignoran las quejas del candidato perdedor, sembrando dudas sobre la legitimidad de los comicios, lo cual pondría en serio riesgo la futura gobernabilidad, o las atienden y disponen la apertura de las urnas para el recuento voto por voto". (La Nación. Argentina)

"...quienes deben pronunciarse acerca de la legitimidad del resultado cordobés se enfrentan con un dilema insoslayable: o ignoran las quejas del candidato perdedor, sembrando dudas sobre la legitimidad de los comicios, lo cual pondría en serio riesgo la futura gobernabilidad, o las atienden y disponen la apertura de las urnas para el recuento voto por voto.

Aunque ello no sea un mérito, cabe hacer notar que Luis Juez, el frustrado postulante a la gobernación, perdedor por apenas 17.000 votos, según el escrutinio provisional, denunció a voz en cuello y por cuanto medio tuvo a su alcance los manejos que interpretó turbios y la probabilidad de la comisión del fraude. Al parecer, no carecería de razones para fundamentar sus protestas: entre ellas, la curiosidad de que hubo 1.629.363 votos para gobernador y sólo 1.579.019 para legisladores provinciales, a pesar de que la lógica indica que ambas cifras deberían ser iguales.

El vicegobernador cordobés y candidato triunfante, Juan Schiaretti, no tiene dudas acerca de su victoria y desestimó las protestas con términos no precisamente cordiales; más cauteloso y político, el gobernador Juan Manuel de la Sota se pronunció por un resultado que tenga aceptación unánime y mencionó "las incitaciones a la violencia".

...Casi como pensando en voz alta y sobre la base del más elemental sentido común, cabría suponer que si el candidato Schiaretti está tan seguro de su éxito, no tendría por qué temerle al filtro del conteo minucioso. Es más, debería solicitarlo motu proprio, no sólo con la sana intención de acallar las objeciones de su oponente, sino como una herramienta más que apropiada para ganar legitimidad ante el conjunto de la ciudadanía cordobesa e iniciar su próximo mandato sin ningún peso sobre su espalda y su conciencia.

Si así procediese Schiaretti, sería baladí seguir hablando del dilema cordobés y del futuro incierto que podría estar a un tris de generarse. Pero esa clase de actitudes es hija de la grandeza, una virtud que no suele ser moneda corriente de nuestros políticos".

Extracto del editorial del diario La Nación 

 
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