
La Razón
La Paz, 21 de mayo de 2009
"...Es tiempo aún de que el presidente Evo Morales detenga esta ola de intolerancia y violencia, antes de que se convierta en una vorágine que podría dar paso a las pasiones más bajas de los fanáticos. Si está seguro de que tiene el respaldo de las mayorías bolivianas, está ante el desafío de cumplir con las leyes y con los derechos ciudadanos. En democracia, se puede disentir". (La Razón. Bolivia)
"...A través de este documento, aprobado por todos los países del mundo, entre ellos Bolivia, se reconoce que la libertad de disentir no es concesión de nadie, pero además se determina que la violación de este derecho es un atentado que se comete contra todo el género humano.
El sistema democrático asienta sus principios en el pluralismo, o sea que el disenso es componente esencial de su prédica y de su praxis. Por tanto, si un gobierno quiere identificarse como democrático, su primera obligación es respetar e incluso rendir culto a la libertad de ideas, de pensamiento y de expresión. Si acaso no la respeta ni la hace respetar, no puede jactarse de ser democrático, puede ser cualquier otra cosa.
En Bolivia, se están dando crecientes brotes de intolerancia contra los que disienten con el Gobierno. Desgraciadamente, tales manifestaciones están llegando a la violencia extrema. No sólo se trata de pugnar con las ideas, sino de imponer a la fuerza su ideario y su accionar, sin vacilaciones ni escrúpulos.
A los disidentes de las filas del partido gobernante, el Movimiento al Socialismo (MAS), se los expulsa, se los golpea y se los daña, queman o destrozan bienes inmobiliarios. Y a los que se identifican como opositores se llega incluso a flagelarlos, despojarles de sus bienes y pertenencias, aparte de sembrar el miedo, el terror y la inseguridad en sus familias.
Este diario publicó en el Informe de Lunes una serie de casos que revela que el castigo a la disidencia no es un hecho aislado; por el contrario, se ha convertido en una tendencia peligrosa, antidemocrática e inadmisible. Quizás por los sufrimientos que tuvieron los ciudadanos bolivianos que decidieron expresar sus opiniones, otros ahora optan por el silencio amargo.
...Es tiempo aún de que el presidente Evo Morales detenga esta ola de intolerancia y violencia, antes de que se convierta en una vorágine que podría dar paso a las pasiones más bajas de los fanáticos. Si está seguro de que tiene el respaldo de las mayorías bolivianas, está ante el desafío de cumplir con las leyes y con los derechos ciudadanos. En democracia, se puede disentir".
Extracto del editorial del diario La Razón
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