
Clarín
Buenos Aires, 6 de julio de 2008
"...El matrimonio presidencial debería ahora mismo, quizá, levantar la alfombra de la victoria para saber qué quedó. ... Debajo de esa alfombra asomará también la crisis en que ha quedado sumido el peronismo y la fractura que sufrió la concertación con los radicales". (Clarín. Argentina)
"...¿Pero ganaron, de verdad, Cristina y Kirchner? La política no tiene nunca interpretaciones lineales y uniformes. En un sentido, no se puede discutir el triunfo: el matrimonio tuvo siete votos más que la oposición y esa diferencia le concede legitimidad a su plan. La legitimidad se logra en cualquier democracia y en cualquier Parlamento del mundo con un solo voto de más.
...El problema para el matrimonio Kirchner no sería este presente de felicidad fugaz sino, tal vez, el futuro que se avizora. Han dejado jirones de poder y de política para alzarse con la victoria de ayer. ¿Cómo se entendería eso si lo que buscó la pareja presidencial fue, precisamente, un fortalecimiento de aquel poder? Esa contradicción se anida en el concepto de poder que ellos profesan, apegado siempre a la aparente intransigencia. Es aparente: el proyecto votado en Diputados tuvo siete modificaciones en los últimos dos días. Ocurre que esas modificaciones llegaron tarde, sin remedio, para sellar tratos con otros bloques y darle al plan un consenso y un sostén de votos más generoso que el que tuvo.
Puede ser que ningún proyecto, ni aun el de mayor consenso, hubiera alcanzado para extinguir el conflicto porque ese conflicto escaló, sobre todo por impericia del Gobierno, hasta alturas insospechadas. Pero del texto que resultó aprobado en Diputados terminaron quedando al margen un grupo importante de peronistas, los radicales K, toda la oposición e, incluso, las entidades del agro.
...El matrimonio presidencial debería ahora mismo, quizá, levantar la alfombra de la victoria para saber qué quedó. El conflicto con el campo seguirá debajo de esa alfombra y, según sea su evolución, es probable que termine condicionando el largo tiempo que todavía le resta a la Presidenta en el poder. Debajo de esa alfombra asomará también la crisis en que ha quedado sumido el peronismo y la fractura que sufrió la concertación con los radicales.
No hay antecedentes de un flamante jefe peronista como Kirchner que haya sido desafiado tan rápido por su partido. Es cierto que el ex presidente tiene sobre sus espaldas cuatro años de Gobierno. Pero se dedicó de lleno al PJ desde que asumió Cristina. Cristina asumió en diciembre, aunque en el imaginario colectivo parezca mucho más. Kirchner soslayó dos cosas clave antes de empujar a su partido a la pelea con el campo: planteó un antagonismo y una confrontación propia de un peronismo que hace mucho no existe, que no existía incluso cuando en los 70 regresó Juan Perón. Entiende la conducción, además, sólo como la orden y el látigo, que el mismo Perón archivó no bien fue derrocado por un golpe militar.
Córdoba y Entre Ríos son dos provincias que se han fugado de su órbita. Los diputados de Santa Fe, por la voltereta de Jorge Obeid, terminaron respaldando la votación oficial. Pero el peronismo santafesino tiene otro pensamiento más ligado a Carlos Reutemann. El ex gobernador ya anunció que esta semana vendrá al Senado con un proyecto alternativo al del matrimonio. Otra grieta se abrió en Buenos Aires con el voto negativo de Solá aunque, tal vez, no sea ésa la grieta más inquietante. En la principal geografía electoral de los Kirchner suceden cosas llamativas...
Tampoco la concertación con los radicales volverá a ser lo que fue. Fue hasta ayer un barniz efectivo para darle al kirchnerismo una tonalidad política que le cuesta tener. Varios radicales K votaron de la mano con Solá. Esa ruptura posee otro matiz: el conflicto creciente que envuelve al kirchnerismo con Julio Cobos. Cierta autonomía del vicepresidente para intentar encarrilar el conflicto con el campo y de paso ganar protagonismo despertaron la ira de los Kirchner. La ira aumenta por la resistencia de Cobos. Hasta Alberto Fernández, antes protector del vicepresidente, debió salir a criticarlo para calmar al matrimonio...".
Extracto del artículo publicado por el diario Clarín
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