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EL ANÁLISIS DE INFOLATAM

El banquero demócrata

 

Infolatam
París,26 agosto 2009


(Especial para Infolatam).- "... Los flujos bancarios internacionales hacia los países emergentes tienden a concentrarse en los regímenes democráticos. Observamos que cuando un país en desarrollo lleva a cabo su transición democrática, los flujos bancarios internacionales hacia el país en cuestión tienden a aumentar durante los tres años que siguen al cambio de régimen.

Esta observación se confirma de manera evidente en los casos de Europa del Este y de América Latina... Sin duda, esta propensión democrática es motivada más por razones económicas que éticas, ya que las democracias suelen beneficiarse de ritmos de crecimiento más estables - un factor preciado por los banqueros".

Los bancos y los banqueros suelen tener mala fama. La crisis global actual no ha contribuido a relucir su prestigio, al contrario. Frecuentemente tachados de codiciosos y vanidosos, aquéllos que manipulan el dinero de los demás no gozan de una buena imagen pública. A pesar de los esfuerzos del poeta portugués Pessoa por convertirlos en personajes algo más convencionales, su obra El Banquero Anarquista no desató particular entusiasmo... Sin embargo, la realidad se aleja de estos estereotipos. Por ejemplo, cabe notar que bancos y banqueros sí saben distinguir la naturaleza de los regímenes políticos y parecen demostrar una singular preferencia por los sistemas democráticos.

Esta preferencia del mundo de las finanzas por la democracia, de hecho, es masiva. La mayoría de los activos financieros del planeta se concentra en los países democráticos de la OCDE. Estas mismas democracias desarrolladas acaparan la mayor parte de la actividad crediticia de los bancos. Así, a mediados de la presente década, en 2005, los flujos transfronterizos de los bancos totalizaron cerca de 570 billones de dólares, de los cuales los países emergentes apenas concentraron 50 billones, un 9% del total. El volumen global de los créditos bancarios internacionales alcanzó cerca de 21,110 billones de dólares.

Los países emergentes sólo representaron una pequeña parte de este volumen, apenas el 7% con unos 1,410 billones de dólares; la mayor parte de esos flujos bancarios se concentraron en democracias emergentes como Corea del Sur, México o Brasil. China, por ejemplo, sólo arroja un volumen de unos 105 millones, apenas 0.5% del total mundial. Lo más destacado, según un reciente estudio del Centro de Desarrollo de la OCDE, es que los flujos de créditos bancarios internacionales tienden a aumentar de manera sustancial en los años posteriores a una transición democrática, particularmente en América latina y Europa del Este (Javier Rodríguez y Javier Santiso, "Banking on Democracy: The Political Economy of International Private Bank Lending in Emerging Markets", OECD Development Centre, Working Paper, 2007, 259).

En los países desarrollados, los banqueros contribuyen también al juego democrático. En Estados Unidos, las esferas políticas y financieras no son estancas, y no son pocos los banqueros que se trasladaron de Nueva York a Washington. Una entidad bancaria tan emblemática cómo Goldman Sachs, por ejemplo, ha proporcionado un elevado número de ministros y altos responsables públicos a las diferentes administraciones norteamericanas, ya sean de signo demócrata o republicano. En 2006, Henry Paulson, ex presidente de dicho banco de negocios neoyorquino, fue nombrado Secretario del Tesoro. Tendría luego que liderar con una crisis que en el 2008 afectaría a todo Wall Street, incluyendo el banco del cual provenía y afectando de manera todavía más adversa sus competidores.

Joshua Bolten, otro antiguo ejecutivo de dicha compañía, fue nombrado jefe de gabinete de la Casa blanca. En sentido inverso, la banca también constituye una fuente de reciclaje para altos cargos que abandonan la administración. Así, el ex Secretario de Estado y brazo derecho de Condoleezza Rice, Robert Zoellick, fue nombrado vice presidente de Goldman Sachs, antes de lograr colocarse al mando del Banco Mundial (una institución que algunos años antes tuvo otro banquero de inversión al mando...). La movilidad de sillas no es nueva, y transciende las filiaciones políticas.

Este vals entre el mundo de las finanzas y él de la política no es exclusivo de las democracias desarrolladas. También se da con intensidad en las democracias en desarrollo. En Brasil, las administraciones del ex obrero sindicalista Lula da Silva y las de su predecesor, el sociólogo Fernando Henrique Cardoso, contaron con reconocidas personalidades provenientes del mundo financiero, entre ellos un gerente de activos de la compañía de Soros (que regresó al sector finanzas) y un alto responsable de un gran banco norteamericano.

En Brasil, por mencionar sólo un país, cuenta un gran número de economistas bancarios de gran prestigio, como Alexandre Schwarstman, Carlos Kawall, Paolo Vieira da Cunha o Sergio Werlang (imposible mencionarlos a todos) que traspasaron del sector privado al sector público, para regresar luego al mundo financiero una vez cumplida su misión de servicio público en la democracia brasileña.

De manera más sistemática, estos vínculos entre bancos y democracias emergentes fueron el tema del mencionado estudio del Centro de Desarrollo de la OCDE. Este trabajo confirma la preferencia bancaria por las democracias emergentes. Con mayor exactitud, subraya que los flujos bancarios internacionales hacia los países emergentes tienden a concentrarse en los regímenes democráticos. Observamos que cuando un país en desarrollo lleva a cabo su transición democrática, los flujos bancarios internacionales hacia el país en cuestión tienden a aumentar durante los tres años que siguen al cambio de régimen.

Esta observación se confirma de manera evidente en los casos de Europa del Este y de América Latina. Para seguir verificando esta preferencia de los bancos por los sistemas democráticos se necesitan nuevos instrumentos, como por ejemplo un indicador que mida el nivel de actividad de los bancos en los países que respetan las reglas del juego democrático. Sin duda, esta propensión democrática es motivada más por razones económicas que éticas, ya que las democracias suelen beneficiarse de ritmos de crecimiento más estables - un factor preciado por los banqueros.

Es muy probable que bancos y banqueros sigan siendo objeto de una pésima imagen. Sin embargo, no se puede negar que no sólo contribuyen al desarrollo económico de los países emergentes, sino que, de manera menos evidente, también participan de su desarrollo político.

 
 

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