Para algunos analistas, la presión de EE.UU podría ser determinante
Infolatam
Washington, 1 de julio de 2009
El nuevo Gobierno de Honduras desafía las presiones del mundo para restituir al depuesto presidente Manuel Zelaya, y algunos analistas creen que Estados Unidos, en compás de espera ante la situación, debe ejercer más influencia ante una crisis que no tiene visos de solución inmediata.
Estados Unidos respaldó una resolución de cinco puntos de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) que da un plazo de 72 horas para la restitución "inmediata, segura e incondicional" de Zelaya, mientras se realizan en paralelo gestiones diplomáticas.
La tarea del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, será lograr la restitución de Zelaya para que éste complete su mandato hasta enero de 2010. Si el Gobierno del nuevo presidente hondureño, Roberto Micheletti, continúa sin atender los reclamos la comunidad internacional, la OEA invocará el artículo 21 de la Carta Democrática Interamericana para suspender a Honduras del sistema regional.
Ante el atolladero actual, algunos analistas consideran que, aunque no es un asunto estrictamente "bilateral", EE.UU. debe ejercer más presión. Estados Unidos y Honduras mantienen estrechos lazos comerciales, políticos y militares y eso, según los analistas, podría inclinar la balanza hacia una solución pacífica en la que todos ganen.
"Me sorprendió que Estados Unidos no tuviese más influencia, aunque no sé cuánto presionó o si, al final, el problema es que no tomaron en serio la situación. Lo importante ahora es que EE.UU. aumente las presiones, porque nadie quiere que esto escale más", dijo a Efe Peter Hakim, presidente de Diálogo Interamericano, un centro de análisis político.
"Es una situación muy volátil, pero soy optimista de que el secretario (general de la OEA, José Miguel) Insulza sabrá formular alguna solución institucional en sus gestiones", agregó.
El Gobierno de Washington, que todavía estudia si calificar el golpe contra Zelaya como "militar" (algo de lo que dependerá el futuro de su ayuda exterior a Honduras, según la Ley de Ayuda al Extranjero), cree más oportuno mantener al suyo sobre el terreno para contribuir en la búsqueda de una solución. No obstante, suspendió su cooperación militar con Honduras, donde tiene a unos 800 efectivos en la base militar de Soto Cano.
Mientras, Guatemala, Nicaragua y El Salvador han suspendido el comercio bilateral con Honduras por 48 horas, aun si eso va en detrimento de sus economías.
Mark Weisbrot, codirector del Centro para la Investigación Económica y de Política, criticó en una columna de opinión la presunta "ambivalencia de Washington", al señalar que sus primeras reacciones al golpe "fueron débiles y evasivas". Al experto le preocupa que, sin la suficiente presión de Estados Unidos, los golpistas sólo estén ganando tiempo hasta los comicios de noviembre próximo en Honduras.
Un funcionario de alto rango del Gobierno dijo a Efe que se trata de un "asunto hondureño" en el que se tomaron decisiones equivocadas, no de la influencia que pueda tener Washington. Aun así, vaticinó que, pese a la retórica, será difícil para el nuevo Gobierno de Micheletti resistir la "abrumadora presión internacional".
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