Efe
Madrid, 2 de octubre 2006
La extensión extraordinaria del español es "un privilegio enorme, formidable, que no siempre alcanzamos a entender en todo su sentido", y su unidad es, en opinión del [link href=http://www.infolatam.com/noticia.php?id=1739]escritor chileno [/link]Jorge Edwards, "una de las claves del mundo moderno".
Premio Cervantes 1999, Edwards hizo estas afirmaciones en su discurso inaugural del VI Congreso Iberoamericano de Editores, que representa, según el escritor "la magnífica unidad de la lengua española dentro de la diversidad de nuestra cultura y nuestra geografía".
Edwards afirmó que España y los países hispanoamericanos se asoman a la modernidad desde un frente común y poderoso destinado a influir, y consideró "un privilegio enorme" la extensión extraordinaria del español, lengua rica en matices y en sabores, que se recrea a cada instante, pero dentro de una estructura única, sólida, que ha perdurado a lo largo de siglos.
"La unidad amplia del español, fenómeno de energía, de lucidez, de creación imaginativa incesante, es una poderosa realidad histórica y ha pasado a ser en años recientes, aunque a veces no lo sepamos nosotros mismos, una de las claves del mundo moderno".
Sin incurrir en triunfalismos, "pero sí en un optimismo razonable", señaló que "el español progresa en el mundo, avanza por el sur de los Estados Unidos en una especie de revancha histórica, se estudia cada día más en la China, en el Japón, en el Brasil, en todas las latitudes, y la edición en lengua española sigue creciendo y encuentra un ámbito, una zona de influencia cada vez más amplios".
Consideró que a veces somos insensibles al hecho de que la lengua es una entidad viva y colectiva, ligada a la capacidad de invención de los que la hablan, de la gente, del pueblo, y dijo que "la lengua original, con sus variantes, sus giros, sus sorpresas, sus dichos y refranes" es siempre más rica y más sabia que "la traducción neutra, impersonal, que no se arriesga, que evita el conflicto".
Hay que entender que la lengua no es una entidad pasiva, fijada de una vez y para siempre "y esto nos permite acercarnos a ella con curiosidad afectuosa, con espíritu vivo".
Criticó el que hace años los correctores de España traducían las novelas de Perú, México o Chile, al español de Madrid, mientras que los lectores de allí también tienden a escandalizarse, "como provincianos de América del Sur, como pueblerinos, cuando nos encontramos en un texto con localismos de Madrid, de Sevilla o de Bilbao. Son los momentos de somnolencia de nuestra cultura".
En su opinión se está obligado a preguntar por los giros que no se entienden, a recurrir al diccionario y, sobre todo, a usar la imaginación. "Es la forma viva de una cultura que nunca será enteramente pasiva".
Para Jorge Edwards la industria editorial es "un núcleo de pedagogía cotidiana" y cualquier espacio editorial "es una convergencia de gente que reflexiona", por lo que cada editorial, es o debería ser un centro de transmisión de ideas y de educación, una pequeña, atípica, pero necesaria universidad.
Consideró que España es ya una potencia editorial a nivel mundial y que la América hispana necesita con urgencia que existan en sus ciudades esos focos de irradiación de cultura y conocimiento, ya que ahí reside la posibilidad de consolidar un desarrollo y unas formas democráticas y modernas de convivencia. Los ataques al libro son en la historia de nuestro mundo "las expresiones más típicas y más clásicas de la mentalidad autoritaria y reaccionaria".
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