
Infolatam
México 3 de marzo 2008
(Especial para Infolatam)
"...No parece haber más que dos caminos para rescatar a la industria petrolera. Uno es que el gobierno, que obtiene casi el 40 por ciento de sus ingresos de Pemex, haga una reforma fiscal a fondo para obtener recursos de otras fuentes. La otra es permitir la inversión privada en la industria. Los políticos no se atreven ni a una cosa ni a la otra".
Este próximo 18 de marzo se cumplirán 70 años de la expropiación petrolera llevada a cabo por el presidente Lázaro Cárdenas. El festejo tendrá lugar en un momento en que el país está envuelto en una gran controversia sobre el futuro de la industria petrolera.
México es uno de los países con mayores restricciones a la inversión privada en petróleo. La ley no permite ni la extracción privada de petróleo, como es común en Canadá, Noruega o Brasil, ni los contratos de riesgo, como en Cuba. Ni siquiera autoriza al monopolio estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) tener socios privados dentro del país, aunque sí en el extranjero; así, Pemex es socio de Shell en una refinería en Houston, Estados Unidos, pero no puede tener una sociedad similar en México.
Durante años el gobierno federal ha usado los ingresos de Pemex para financiar su gasto corriente. El resultado ha sido una crónica falta de inversión cuyos efectos son ya evidentes. La producción de petróleo crudo ha bajado de 3.4 a 3.1 millones de barriles diarios entre 2004 y 20707. Las reservas probadas durarán solamente entre siete y nueve años. Las importaciones de gasolina, gas, petrolíferos y petroquímicos han aumentado 412 por ciento de 3,316 millones de dólares en 2002 a 16,974 millones en 2007.
No parece haber más que dos caminos para rescatar a la industria petrolera. Uno es que el gobierno, que obtiene casi el 40 por ciento de sus ingresos de Pemex, haga una reforma fiscal a fondo para obtener recursos de otras fuentes. La otra es permitir la inversión privada en la industria. Los políticos no se atreven ni a una cosa ni a la otra.
El gobierno del presidente Felipe Calderón ha prometido hacer una reforma energética pero para ello necesita el apoyo de cuando menos un partido grande de oposición. El PRI acepta la necesidad de la reforma, pero se niega a modificar la Constitución que prohíbe la inversión privada en petróleo. El PRD, a su vez, afirma que habrá violencia en el país si se abre la industria a la inversión privada. Y mientras los políticos discuten, el país se está quedando sin petróleo.
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