
El Universal
México 14 de abril 2998
".... En esa incultura democrática, en ese caldo de polarización entre buenos y malos, germinan frondosos el odio, el resentimiento, la sed de venganza, el comportamiento político inmoral, nada ético y menos democrático.En ese potaje se cocina la reforma petrolera y en esa nausea unos y otros defienden su iluminismo. Para muchos "democracia" es una palabra maldita".- (El Universal. México)
"No podemos creer a ciegas en AN, PRI o el "legítimo". En democracia dicta quien tiene mayoría, no la fuerza
E l de la reforma petrolera es uno de los ejemplos más puntuales de la incultura democrática que ataca a una amplia mayoría de mexicanos, sean políticos, gobernantes, dirigentes de partidos o ciudadanos de a pie.
Y en efecto, el debate público por la reforma deja ver preocupantes signos de que esa incultura democrática es casi generalizada y que con frecuencia aplasta al que se atreve a disentir, a pensar distinto, a expresar otra opinión, a pedir congruencia, autocrítica, responsabilidad en la victoria política y en la derrota electoral y, de manera especial, al que pide a los políticos hablar con verdad y bajo reglas éticas.
En esa incultura democrática el otro, el que piensa distinto, el que defiende otro credo, otra idea, otro partido político, o el enamorado de otro líder, no merece el respeto elemental. Al que piensa distinto se le endilgan adjetivos como "traidor", "vendido", "corrupto", "desleal" y otros que exhiben una profunda intolerancia; carencia absoluta de respeto a lo que piensa y cree el otro y que deja ver una cultura conservadora del pensamiento único, el credo único, la verdad única y absoluta, sometimiento al iluminado en turno, a un solo líder, partido o doctrina.
En esa incultura democrática no existen matices, no hay claroscuros y menos lugar para los grises; no caben dudas, opiniones distintas. Todo se reduce a buenos y malos, a buenos contra malos, a salvadores de la patria y traidores a la patria, al México de los buenos y los malos, ricos y pobres, puros y sucios, bien nacidos y/o malnacidos.
En esa incultura democrática no hay errores políticos, estrategias electorales equivocadas, fórmulas discursivas erróneas, fallas de cálculo político. Lo que existe son poderes perversos, complots, fraudes, infernales confabulaciones de los malos contra los buenos; sólo existen mentes que promueven todo lo malo para fastidiar a los pobres, y que se apropian de todo lo bueno para engordar sus fortunas. Y por eso, en esa incultura democrática, en ese caldo de polarización entre buenos y malos, germinan frondosos el odio, el resentimiento, la sed de venganza, el comportamiento político inmoral, nada ético y menos democrático.
En ese potaje se cocina la reforma petrolera y en esa nausea unos y otros defienden su iluminismo. Para muchos "democracia" es una palabra maldita".
Extracto del artículo publicado en El Universal (México)
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