EL ANÁLISIS

¿De banco central a planificación central?

 

Reforma
México, 12 de octubre 2008


"En un momento así, los bancos centrales deben intervenir y fijar el precio de la liquidez a un nivel razonable -hacer que sea un precio centralmente planificado y administrado- en lugar de dejarlo oscilar libremente en respuesta a la oferta y la demanda del sector privado. Esta es la doctrina del ´prestador de último recurso´" (Reforma. México)

Durante más de 170 años se aceptó la doctrina de que no debe confiarse en los mercados cuando existe una restricción de liquidez. Cuando caen los precios de los activos, incluso los que son seguros, y suben las tasas de interés a niveles estratosféricos porque operadores y financistas en conjunto quieren más activos líquidos de los que existen actualmente, sencillamente no es seguro dejar las cosas en manos del mercado.

En un momento así, los bancos centrales deben intervenir y fijar el precio de la liquidez a un nivel razonable -hacer que sea un precio centralmente planificado y administrado- en lugar de dejarlo oscilar libremente en respuesta a la oferta y la demanda del sector privado. Esta es la doctrina del "prestador de último recurso".

Durante más de la mitad de ese tiempo -digamos, 85 años- se aceptó la doctrina de que tampoco debe confiarse en los mercados ni siquiera en tiempos normales, a menos que hacer eso derivara en una restricción de liquidez o en una burbuja inflacionaria. Así las cosas, los bancos centrales deben fijar el precio de la liquidez en el precio de mercado un día sí y un día no.

Según los seguidores de Knut Wicksell, el banco central debe mantener la tasa de interés de mercado cerca de la tasa de interés natural. No, dijeron los seguidores de John Maynard Keynes, debe compensar las oscilaciones en los espíritus animales empresariales para estabilizar una demanda adicional. Por el contrario, dijeron los seguidores de Milton Friedman, debe mantener estable la tasa de crecimiento ajustada por velocidad de la masa de dinero. Por cierto, si uno hace alguna de estas cosas, las habrá hecho todas, ya que son tres maneras de describir lo que, en el fondo, es la misma tarea y la misma realidad.

.. parece que, a pesar de todo esto, todavía no hemos tenido suficiente planificación central en las finanzas. Porque, aunque la autoridad de la banca central administrara el precio de la liquidez, el precio del riesgo quedaba a merced del mercado. Y es justamente el precio del riesgo lo que originó nuestra zozobra actual.

No es que la economía mundial enfrente una restricción de liquidez. Lejos de ello: las notas del Tesoro de Estados Unidos a dos años con un valor nominal de 1,000 dólares le representarán 998 dólares en efectivo -el precio de liquidez más bajo desde la Gran Depresión y Japón en los años 1990.

Sin embargo, las primas de riesgo sobre activos que no sean del Tesoro han aumentado a niveles casi increíbles: la prima de tasa de interés anual por tener un CD emitido por un banco privado ahora está en cinco puntos porcentuales. Y es el aumento en las primas de riesgo lo que amenaza con hundir a la economía global en una recesión profunda, y con hacer que los mercados financieros pasen de ser un espectáculo de alegría malsana en una causa maligna de desempleo y de fábricas ociosas en todo el mundo".

Extractos del artículo publicado en (Reforma. México)

 
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