Infolatam/Reuters
Puerto España, 18 abril 2009
Los países americanos concluyeron una cumbre que marcó el debut regional del presidente estadounidense, Barack Obama, quien logró reducir la tensión con los líderes de la izquierda más radical del hemisferio y acortar las distancias de Washington con Cuba. Obama centró el interés de la Cumbre más que Cuba, a la que se refirieron líderes de diferentes tendencias políticas para solicitar el fin del embargo.
Discurso del Presidente Obama
En la V Cumbre de las Américas arreciaron las peticiones para que Estados Unidos levante el embargo contra la isla caribeña, aunque la región dio un amplio crédito a Obama luego de que decidiera eliminar algunas restricciones sobre Cuba poco antes de llegar a Puerto España, en Trinidad y Tobago.
En la mañana del domingo, Obama se reunió con líderes centroamericanos, en un encuentro en el que le dio la mano al izquierdista presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, quien también conversó brevemente con la secretaria de Estado, Hillary Clinton.
Obama agradeció el encuentro, que según afirmó le dio "la oportunidad de escuchar más directamente sobre los desafíos y oportunidades de la región". Una cita similar había tenido Obama el sábado con los presidentes de América del Sur. "Quiero creer que (Obama) tiene disposición, que tiene voluntad, pero repito, él está montado sobre un sistema, ése es el reto, el gran desafío", dijo Ortega, un ex jefe guerrillero de izquierda.
La cosecha del presidente estadounidense entre algunos de los líderes socialistas más radicalizados de la región incluyó al venezolano Hugo Chávez, un ácido crítico de la Casa Blanca, quien dijo no tener dudas que la relación bilateral mejorará. Chávez, incluso, decidió reponer al embajador de su país en Washington, que había retirado en septiembre por diferencias políticas con Estados Unidos. Clinton celebró la iniciativa.
"La cumbre ha sido un gran éxito por sí misma, la calidad del diálogo que se dio entre los presidentes en un momento en que todos estaban esperando que haya una suerte de desorden o una gran pelea", dijo el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza.
La divergencia explícita de la cita es la negativa de algunos países -Venezuela, Bolivia y Nicaragüa, entre ellos- a firmar la declaración final debido a la exclusión de Cuba de la cumbre. La decisión había sido adoptada antes de llegar a Puerto España. "Quedan algunas quejas del pasado, pero creo que debemos mirar al futuro", dijo Leonel Fernández, presidente de República Dominicana.
Con la crisis económica golpeando la región, Obama escuchó solicitudes para facilitar la llegada de fondos frescos a los países, que pugnan para que las naciones desarrolladas recapitalicen a los organismos multilaterales de crédito. Con un largo camino por delante para restablecer la confianza perdida durante la actual década, Obama logró revertir el rechazo general que había recogido su predecesor George W. Bush.
El cambio de signo en la Casa Blanca hizo reverdecer la atención regional sobre la "cuestión cubana", que hegemonizó las declaraciones de los países que pretenden un regreso del país caribeño a los grupos regionales tras 47 años de suspensión.
La reunión sirvió para consolidar las señales de aproximación que intercambiaron Washington y La Habana en los últimos días, que podría conducir a nuevos cambios en la política estadounidense para la isla, pero dentro de un campo de juego claramente delimitado.
Los funcionarios estadounidenses se encargaron de subrayar que esperaban reciprocidad de parte de Cuba a la hora de establecer un canal de diálogo, en el que puedan abordarse la situación de los derechos humanos, de los presos políticos y de las libertades para viajar. Cuba había anticipado esta semana que estaba dispuesto a abordar esa agenda.
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