
Infolatam
Paris, 15 de abril 2008
(Artículo especial para Infolatam)
"Estaba claro. El auge de China iba a provocar una sequía masiva de flujos de inversiones directas hacia América latina. La atracción que ejerce el gigante asiático iba a ser imparable y ello llevaría consigo un desplome de las inversiones hacia otros países emergentes, y hacia América latina en particular. Esto sin embargo, al día de hoy, no ha ocurrido. Al contrario, el auge de las inversiones directas hacia China siguió firme pero lo mismo ha ocurrido con América latina, una región que de nuevo esta en el radar de los inversores". (sigue)
Estaba claro. El auge de China iba a provocar una sequía masiva de flujos de inversiones directas hacia América latina. La atracción que ejerce el gigante asiático iba a ser imparable y ello llevaría consigo un desplome de las inversiones hacia otros países emergentes, y hacia América latina en particular. Esto sin embargo, al día de hoy, no ha ocurrido. Al contrario, el auge de las inversiones directas hacia China siguió firme pero lo mismo ha ocurrido con América latina, una región que de nuevo esta en el radar de los inversores.
Los últimos datos de IED en la región así lo corroboran. En 2007, las inversiones extranjeras hacia México aumentaron un 23%, mientras las que se dirigían hacia Brasil y Chile se disparaban un 84% y un 94% respectivamente, según la CEPAL. En términos nominales, Brasil alcanzó un récord consiguiendo atraer cerca de 35 mil millones de dólares. Esta cifra superó la también a la alza en México (23 mil millones de dólares), en Chile (más de 15 mil millones de dólares) y en Colombia (8,7 mil millones de dólares). En México, la mayor parte de los capitales procedieron de EEUU y Holanda y fueron a parar en los sectores industriales, especialmente los de automoción y electrodomésticos, precisamente en sectores dónde la competencia china es feroz...
De estos datos se desprenden tres comentarios. El primero, obvio, es que el desplome de la IED hacia América latina es una crónica anunciada todavía por escribir. Se asemeja por ahora a un cuento chino (otro más). En un libro colectivo, editado en 2007 por el Centro de Desarrollo de la OCDE, uno de los artículos recogidos ya cuestionaba este potencial impacto negativo atribuido al dragón asiático (ver Javier Santiso, ed., The visible hand of China in Latin America, París, Centro de Desarrollo de la OCDE, 2007 ). No sólo el desplome no se ha materializado sino que al contrario estamos presenciando un auge significativo. Así, en el 2007, las entradas de IED a América Latina y el Caribe, aumentaron en un 50% a un nivel récord de 126 mil millones de dólares.
El segundo, tiene que ver con aspectos más cualitativos. Es cierto que la inversión que llega a la región es amplia y abarca muchos sectores desde los de automoción en el caso de México a los de la minería, los grandes almacenes o la banca en el caso, por ejemplo, de Chile. Los países emisores de estos capitales siguen siendo los países de la OCDE, como es el caso ara Brasil con Italia y España liderando la IED en el país en el 2007 o Canadá y Estados Unidos en el caso de Chile.
Sin embargo están apareciendo nuevos inversores: en el 2007, Colombia, se alzó al tercer puesto como inversor en Chile. Las empresas mexicanas, chilenas y brasileñas también han invertido fuertemente en otros países de la región, desde sectores tan diversos como los de telecomunicaciones, construcción o cemento. Así, por ejemplo, en estos últimos cinco años se han intensificado las relaciones económicas entre Brasil y los países de América Latina y el Caribe. Sus mercados son el destino del 17,5% de las inversiones directas de las empresas de Brasil y el origen del 3% de las inversiones directas recibidas. Igualmente, Brasil fue el principal receptor de inversiones provenientes desde Chile, con 875 millones de dólares, lo que representa un 35% de la inversión materializada de ese país en el mundo en 2007 (2,5 mil millones de dólares en total).
Sobre todo están apareciendo nuevos inversores procedentes de Medio oriente y de Asia. Desde los Emiratos, empresas como Dubai Ports, el tercer operador mundial de contenedores y terminales de puertos, está estudiando o realizando inversiones en todo el continente, sea en Cuba, Argentina, América central o la zona andina. A principios del 2008, la empresa rusa Gazprom firmó un primer contrato en Bolivia. Por su parte, las empresas indias también se asoman a la región, empezando por las multinacionales de servicios tecnológicos como Tata Consultancy Services, Wipro o Infosys. La primera ya cuenta con 5000 empleados en la región en un total de 14 países, TCS Iberoamérica generando un 4% de los ingresos de la multinacional india. Sin embargo salvo algunas excepciones llamativas como Minmetals por ejemplo, las grandes inversiones empresas chinas en América latina, anunciadas hace unos años, siguen siendo las grandes asignaturas pendientes. Otro cuento chino más.
El tercer y último comentario invita a mayor dinamismo. El auge inversor se está desplazando cada vez más hacia los emergentes. Como lo resalta la última encuesta de la consultora AT Kearney, publicada a principios del 2008, 15 de las 25 destinaciones más atractivas para la IED en el futuro están en los países emergentes. China, India, los Emiratos, Vietnam pero también Brasil y México son los países que experimentan el mayor incremento de interés. Existen sectores con grandes potenciales (como el de infraestructuras por ejemplo) o inversores emergentes por cuidad, en particular los procedentes del Medio y Lejano Oriente y de Asia de manera general. Este desplazamiento del interés inversor hacia los emergentes es una oportunidad más para América latina pero también un reto: las inversiones se están desplazando hacia cada vez más países, con nuevos emergentes que se suman al club de los grandes receptores.
Sobre todo la calidad de la inversión importa: ésta debe preferentemente generar empleos o estar orientada hacia sectores externos. Mientras China invierte más de 3% de su PIB en Innovación y Desarrollo, en América latina apenas se alcanza un 1% en promedio. Igualmente, mientras China invierte casi un 10% de su PIB en infraestructuras, en América latina esta cifra se ubica por debajo del 2% en promedio. Innovación, infraestructuras y exportaciones, estos ejes delimitan yacimientos de inversiones potenciales para América latina que habrá que saber cuidar y hacer prosperar. Los chinos los entendieron a perfección y este si que no ha sido un cuento.
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