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La Habana, 27 de enero 2008
El líder cubano Fidel Castro cumplió este fin de semana un año y medio sin aparecer en público, en un país que no ha vivido en ese lapso cambios sustanciales y que aguarda al próximo mes para saber si él continuará o no al frente del Gobierno.
El 26 de julio de 2006, Castro habló en Bayamo, en la provincia oriental de Granma, en el Día de la Rebeldía Nacional, principal fecha del calendario oficial, en la que se conmemora el fallido asalto que él encabezó contra el cuartel Moncada de Santiago de Cuba en 1953. Posteriormente se desplazó a Holguín, al norte de Granma, y encabezó la tribuna de oradores en un acto de inauguración de grupos electrógenos.
Fue su última intervención pública, ya que aquella noche enfermó "gravemente" y pensó que "era el final", como él mismo recordó en uno de sus habituales artículos de "reflexiones", publicado el jueves pasado en el diario oficial Granma. No por ello Castro dejó de trabajar y dice que continuó revisando las entrevistas que mantuvo con el escritor hispanofrancés Ignacio Ramonet ante la segunda edición del libro "Cien horas con Fidel".
"Mientras los médicos luchaban por mi vida, el jefe de despacho del Consejo de Estado (Carlos Valenciaga) leía a exigencia mía el texto y yo dictaba los arreglos pertinentes", explicó. Acostumbrado a largas intervenciones públicas, encontró en marzo pasado en las "reflexiones", no menos extensas, la tribuna en la que expresa sus opiniones sobre cuestiones internacionales y en algunos casos, los menos, aspectos de la realidad nacional.
El líder cubano, de 81 años, no oculta que la escritura no es su medio de comunicación preferido. "La escritura, como muchas personas saben, es un instrumento de expresión que carece de la rapidez, el tono y la mímica del lenguaje hablado, que no utiliza signos. Emplea varias veces más del escaso tiempo disponible", indicó Castro en otra "reflexión" la semana pasada. "Muy pocos pueden resistir la tentación de mejorarlo, incluir lo que no dijo y tachar parte de lo dicho; a veces sientes el deseo de echarlo al cesto por no tener al interlocutor delante", agregó.
En ese mismo artículo, fechado el 14 de enero y publicado el 16, al día siguiente de recibir al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula Da Silva, Castro afirmó que no disfruta de la capacidad física para participar en actos públicos. "Hago lo que puedo: escribo", puntualizó.
En estos 18 meses, Castro ha dado dos entrevistas televisivas, la primera en junio del año pasado y la última en septiembre, ambas difundidas en diferido. Además, ha conversado en directo, durante más de una hora en vivo, con el presidente venezolano, Hugo Chávez, a mediados de octubre.
Alejado de su medio preferido, continúa escribiendo, mientras el interés se concita en el próximo 24 de febrero, cuando se despejará la incógnita de si el líder cubano seguirá como jefe del Ejecutivo. La Asamblea Nacional del Poder Popular se instalará ese día y, tras elegir a su nueva dirección, designará a los integrantes del Consejo de Estado, máximo órgano de Gobierno, del que Castro es presidente.
En una entrevista concedida esta semana al diario The New York Times, el presidente del parlamento unicameral, Ricardo Alarcón, dijo que es obvio que Castro tuvo éxito en su proceso de recuperación, "pero tiene derecho a decir Sí o No" en caso de ser reelegido". Además del futuro de Fidel Castro, la Asamblea tiene por delante un periodo de cinco años en el que Cuba deberá afrontar "decisiones importantes", según dijo Raúl Castro.
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