
Clarín
Buenos Aires, 11 de junio de 2008
" El conflicto con el campo le ha marcado un antes y un después al gobierno de Cristina. En ese después está, sin dudas, el peronismo descontento de ahora y una opinión pública también mucho más sensible y menos paciente". (Clarín. Argentina)
"Cristina Fernández ha ganado tiempo. También le tiró un manotazo a la iniciativa política que le resulta esquiva desde que se hizo cargo del Gobierno. Pero su anuncio sobre un plan social con las retenciones a la soja parece aún insuficiente para alcanzar otras metas: encarrilar de manera segura el conflicto con el campo; modificar la impresión pública de que el matrimonio Kirchner es reacio al diálogo y a la discusión; aplacar un estado deliberativo en el peronismo que, por lo observado en las últimas horas, prosigue a buen vapor.
El tiempo es, en verdad, un aliado para todos. El Gobierno lo necesitaba para demostrar que tiene vida más allá del conflicto que lo atrapa. Los dirigentes rurales estaban casi extenuados con tantos días de protesta y enfrentaban el dilema más delicado, que habían gambeteado una vez: el posible descontento social frente a la amenaza del desabastecimiento y el peligro de un descontrol por la proliferación de los piquetes y los bloqueos de rutas.
Aquel tiempo con certeza le servirá al Gobierno para actuar sin la presión cotidiana de una medida de fuerza. Pero el tiempo que acaba de inaugurar con los discursos del lunes y de ayer de Cristina tampoco será un paseo. ¿Con qué fondos concretos se podrá llevar a cabo el plan social si estará sujeto a los vaivenes del precio de la soja? ¿Cómo se articulará en términos políticos y prácticos con las provincias? ¿Cuánto tiempo demandará su puesta en marcha? ¿Cómo hará el Gobierno para compensar ahora la política fiscal que pensaba cubrir con esa renta extraordinaria producida por el campo? Esas preguntas y otras, con certeza, estarán desde los días venideros -si ya no lo están- en boca de los propios dirigentes rurales, de la oposición y, tal vez, de la opinión pública.
Esa opinión pública es el desvelo de todos. Bastante más del Gobierno. Esa opinión pública auscultará con avidez cuánto hace Cristina en el futuro de lo que ha prometido el lunes. Esa opinión pública continúa advirtiendo que, al margen de correcciones y contramarchas, el gobierno kirchnerista actúa siempre encerrado. Y que cualquier atisbo de conversación resulta por lo general traumática, tanto que hasta termina provocando fisuras internas.
...El conflicto con el campo le ha marcado un antes y un después al gobierno de Cristina. En ese después está, sin dudas, el peronismo descontento de ahora y una opinión pública también mucho más sensible y menos paciente".
Extracto del artículo publicado por el diario Clarín
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