La crisis más seria y profunda es la crisis argentina porque el 88% de su matriz energética depende de combustibles derivados del gas y del petróleo (50% del gas y 38% del petróleo y derivados) y cuya producción será declinante los próximos años.
Nueva Crónica
Bolivia, marzo 2008
".... La crisis energética en los cuatro países (Argentina, Brasil, Chile y Bolivia), ha puesto de manifiesto los escasos logros de la pregonada "integración energética", ha propiciado el ingreso de gas natural de ultramar a los mercados y ha descalificado a Bolivia como proveedor seguro de energía en el Cono Sur". (Informe de Hugo del Granado para Nueva Crónica. Bolivia)
La crisis de energía por la que atraviesan Argentina, Brasil, Chile y Bolivia tiene causas diferentes. En el caso de la Argentina hubo una excesiva confianza en sus potencialidades productivas, confianza que transmitió a su vecino Chile, que construyó siete gasoductos para impulsar el cambio de su matriz energética.
No se debe olvidar que en la década de los años 80 Argentina competía con Bolivia para ser el proveedor de gas a Brasil. Sin embargo, Brasil decidió cerrar su balance energético, a mediados de los años 90, con el suministro de gas boliviano y optó por tener una presencia gravitante, a través de Petrobras, en la exploración y producción en territorio boliviano para asegurarse dicho suministro.
Bolivia, por su parte, después del descubrimiento de los grandes yacimientos de gas ingresó en un agudo período de inestabilidad política, enviando señales negativas a la inversión privada, que paralizó el desarrollo de las actividades, afectando su capacidad de suministro a los mercados de exportación. Incluso su mercado interno tiene problemas de abastecimiento.
De todas ellas, la crisis más seria y profunda es la crisis argentina porque el 88% de su matriz energética depende de combustibles derivados del gas y del petróleo (50% del gas y 38% del petróleo y derivados) y cuya producción será declinante los próximos años.
Las empresas petroleras que operan en Argentina han estimado que la producción de crudo hasta el año 2010 caerá 31%, desde 716 mil barriles por día producidos el año 2006 hasta 490 mil. Las perspectivas del gas, el energético mas demandado en el país, son todavía más sombrías porque la producción bajaría en 35% en el mismo período de tiempo (se menciona también que el déficit en el sector eléctrico es del 20%).
El déficit de gas natural es del orden de 30 millones de metros cúbicos por día equivalente al 25% de la demanda actual. Este déficit tendrá que ser parcialmente cubierto el año 2008 sustituyendo gas por combustibles líquidos, básicamente fuel oil y diesel a ser provistos por Venezuela y con el escaso suministro de Bolivia.
Es muy poco probable que pueda proveerse este año de porque el proyecto de fondear en puerto un barco regasificador para recibir de barcos metaneros es muy riesgoso.
La gravedad de la crisis argentina se manifiesta en:
• La ausencia de soluciones por el lado de la oferta hasta el año 2011, aún cuando se cumpliera el programa de incorporaciones de nueva generación hidro y termoeléctrica previsto por el Gobierno.
• La merma de las reserva de petróleo y gas y la falta de inversiones. Se ha estimado que para salir de la crisis, se deberán invertir 3.500 millones de dólares cada año durante la próxima década, no obstante que la inversión de YPF y sus socios en la presente gestión será apenas de 400 millones de dólares.
El análisis de la crisis en Argentina muestra que tiene muchas coincidencias con la situación por la que atraviesa Bolivia.
Veamos algunas:
• En ninguno de los dos países existen políticas energéticas de mediano y largo plazo, a pesar de considerarse la seguridad energética como obligación del Estado.
• En ambos países se cambiaron dramáticamente las normas vigentes que, junto a medidas contradictorias y vacíos legales, han sido señales de gran inseguridad jurídica para las inversiones.
• Las inversiones están paralizadas desde hace varios años; en Argentina están ausentes hace diez años y en Bolivia los últimos seis años.
• Los derivados de petróleo y de gas natural son productos subvencionados en ambos mercados en montos proporcionales al tamaño de sus respectivas economías. Este es un factor que, además de ahuyentar a los inversionistas, promueve el consumo dispendioso de productos escasos.
• En ambos países la producción de hidrocarburos se efectúa a costa de reservas que de manera ininterrumpida están decreciendo desde el año 2002.
La crisis chilena se origina en una excesiva confianza en el suministro de gas argentino y en permitir que sólo el mercado y los precios sean los factores de ajuste de la ecuación oferta-demanda. En un país que importa el 97% de petróleo y 78% del gas que consume, cuya demanda crece dos puntos por encima del crecimiento económico anual, la crisis ha puesto en evidencia la necesidad de la participación del Estado en este sector estratégico para garantizar la seguridad energética.
El suministro argentino de gas natural se complicó desde el año 2003 cuando Argentina comenzó a reducir los volúmenes comprometidos de aproximadamente 25 millones de metros cúbicos por día, hasta un promedio de un millón de metros cúbicos por día durante el invierno del año pasado, a fin de cubrir sólo la demanda residencial y comercial. La gran mayoría de las generadoras térmicas dependientes del gas argentino comenzaron a operar con diesel importado y caro.
La crisis energética chilena se paliará este año, además de los racionamientos, mediante operaciones ZAP de fuel oil en las generadoras argentinas a cambio de gas natural para el sector residencial, y se mantendrá hasta que concluya en 2009 la construcción de dos plantas de regasificación de Log.
En el Brasil la crisis se manifiesta en la falta de disponibilidad de gas natural, aunque éste sólo representa el 6% de su matriz energética. Para superar el déficit de 10 millones de metros cúbicos por día de gas natural, y prevenir el peligro de cortes de abastecimiento de gas boliviano en el corto plazo, está construyendo dos plantas de regasificación de Log en Puerto de Peces y en la Bahía de Guanabara.
El año 2005, Brasil alcanzó la autosuficiencia en líquidos. En el mediano plazo, Petrobras tiene previsto invertir 112.400 millones de dólares hasta el año 2012 y podrá convertirse en exportador neto de petróleo y gas cuando desarrolle los grandes descubrimientos de Tupi y Júpiter, y eleve su producción de 1,9 millones de barriles diarios a 4,5 millones de barriles diarios el año 2015.
La crisis energética en los cuatro países ha puesto de manifiesto los escasos logros de la pregonada "integración energética", ha propiciado el ingreso de gas natural de ultramar a los mercados y ha descalificado a Bolivia como proveedor seguro de energía en el Cono Sur.
Informe publicado por Nueva Crónica (Cedido por Insituto Prisma)
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