
Infolatam
Madrid, 17 de abril 2008
(Especial para Infolatam).-
"... A la señora Bachelet no le bastó la reprobación de su ministra Provoste dictada por los Diputados hace poco menos de un mes. Tuvo entonces en su mano abortar el sacrificio que ayer arruinó la dignidad y la carrera política de la ex titular de Educación. Lejos de hacerlo, le brindó el brazo para llevarla hasta el máximo castigo político: la acusación constitucional".
Contumacia. Esa es la madre del último error incurrido por la presidenta de la República de Chile y la Concertación de partidos de centroizquierda que la soporta. A la señora Bachelet no le bastó la reprobación de su ministra Provoste dictada por los Diputados hace poco menos de un mes. Tuvo entonces en su mano abortar el sacrificio que ayer arruinó la dignidad y la carera política de la ex titular de Educación. Lejos de hacerlo, le brindó el brazo para llevarla hasta el máximo castigo político: la acusación constitucional. Y, para mayor INRI anoche mismo, recién llegada de su viaje oficial a China y tras el ajusticiamiento de su colaboradora, convocó a todo su Gobierno en La Moneda para rendirle homenaje "por su valentía".
La señora Bachelet y los cuatro partidos que hasta hace poco formaban la mayoría de gobierno despreciaron la sentencia de una de las cámaras que representan a los chilenos. Pensaron sin duda que la segunda, el Senado, revertiría la suerte de la ministra que no puso cuidado en sancionar las irregularidades, graves, de alguno de sus delegados ministeriales con los fondos públicos de la Educación.
Pasaron estas semanas confundidos en maniobras de lobby mientras la señora Yasna Provoste oraba recluida en un santuario, se dejaba fotografiar en la primera banca de la misa dominical y paseaba por los medios su mejor perfil de mujer, de indígena, de luchadora y demócrata cristiana aspirante a senadora por la III Región. La política terminó ayer para ella, al menos por cinco años más.
Hasta última hora de ayer, en la misma sala que en que se reúne el Senado en Valparaíso, el Gobierno trató de convencer, uno a uno, a los cuatro senadores independientes, dos de ellos antiguos militantes del PPD y del PDC. No le escucharon. El ministro Vidal, portavoz del Gabinete llegó a decir que todos los senadores deberían votar en conciencia como uno de ellos, Bianchi, haría sin duda. Sin duda eso fue lo que hizo, pero en la dirección opuesta.
De los dos independientes procedentes de la Concertación, el antiguo socialista Fernando Flóres y el ex presidente de la democracia cristiana Adolfo Zaldívar, ninguno cambió su apreciación sobre cuál es el cáncer que viene corroyendo a la Concertación: la corrupción. ¿Cómo iban a hacerlo si precisamente la no sanción de otros casos de corrupción fue causa de sus respectivas bajas partidarias?
Lamentablemente, el Gobierno y sus partidos de apoyo desplegaron ayer toda suerte de descalificaciones sobre la decisión de los senadores y sobre la nueva mayoría cuajada en torno a la cuestión; es decir, sobre el Senado. Mala pedagogía para una sociedad necesitada de confianza en sus políticos, además de que su Gobierno acierte a resolver otros problemas reales, como la huelga del cobre, antes de inaugurar hospitales de atrezzo.
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