Infolatam
Madrid, 24 deenero 2008
(Especial para Infolatam) "... Los ojos de Clara Rojas ayer, como la mirada de Ortega Lara anteayer; las huellas de la pena de "Doña Clarita" ayer, como la de los padres de Miguel Angel Blanco anteayer, y la de tantos otros de aquí o de allá, piden a gritos el compromiso por la resistencia frente al terror en defensa de la vida y la libertad. Porque nada del terrorismo nos es ajeno".
A los españoles nada del terrorismo no es ajeno. Sabemos lo que es el dolor punzante de convivir con la fiera que mata, que secuestra y que extorsiona. Y la rabia ante la impunidad. Conocemos la tentación del desistimiento tras largos años de soportar la presencia de ETA en nuestras vidas. Hay muchos españoles de cuarenta años para abajo que han sido condenados por ETA a vivir desde que nacieron con el terror.
A nosotros, los españoles, nada del terrorismo en Colombia nos puede ser ajeno. La presencia en estos días en Madrid de victimas del terrorismo colombiano ha conmovido. Y cuando habla Clara Rojas, tan frágil, tan ausente su mirada, tan perdida en su libertad, nos acordamos intensamente del día en que fue liberado Ortega Lara del zulo de muerte al que ETA le tenía condenado.
Ayer estaban todos allí, con sus miradas perdidas por el dolor, relatores contra el terrorismo, en primera persona. Estaba la madre de Clara Rojas, con la hija recién salida del secuestro en la selva de las FARC, y Pinchao, y Cecilia Mosquera, y Moncayo, y así hasta más de veinte, en la sede de FAES por donde entraba el sol de Madrid.
Hace cuatro años, en el Consejo de Administración de RTVE, trabajé en un documento sobre el tratamiento informativo del terrorismo. Uno de sus principales acuerdos - aprobados por unanimidad en el Congreso de los Diputados- es que "los periodistas no podemos ni debemos ser neutrales ante el terrorismo". Que no existe equidistancia en el tratamiento informativo porque sin libertad para todos no hay libertad de información. Frente a ETA, como frente a toda organización terrorista, los medios de comunicación hemos de ser beligerantes.
Las víctimas del terrorismo no deben ser utilizadas para la demagogia. En estos días hemos asistido a la insistencia morbosa de las terribles experiencias vividas por Clara Rojas. Eso no es humanitarismo. Hemos asistido a una puesta en escena, con director de atrezzo incluído (me refiero a Hugo Chávez) dirigida a manipular la opinión pública de los incautos que reclaman el diálogo y la negociación.
Los ojos de Clara Rojas ayer, como la mirada de Ortega Lara anteayer; las huellas de la pena de "Doña Clarita" ayer, como la de los padres de Miguel Angel Blanco anteayer, y la de tantos otros de aquí o de allá, piden a gritos el compromiso por la resistencia frente al terror en defensa de la vida y la libertad. Porque nada del terrorismo nos es ajeno.
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