EL ANÁLISIS DE INFOLATAM

Como la crisis aérea afecta a Lula

 

Infolatam
Sao Paulo, 31 de julio 2007


(Especial para Infolatam) "La tragedia en el aeropuerto de Congonhas, en Sao Paulo, el 17 de julio, produce efectos políticos a una velocidad poco comun en Brasilia, que lo convierte en mucho más que una fatalidad. Además de las 200 vidas y de la crisis de confianza en la aviación civil brasileña, el gobierno Lula sale bastante herido del accidente".

Por la tragedia, Lula tuvo que cambiar su ministro de Defensa; Marta Suplicy, la ministra de Turismo, que era candidata a la alcaldía o al gobierno de Sao Paulo, probablemente tendrá que abandonar sus sueños; y Lula demonstra estar realmente amedrentado de la caída de su popularidad en los sectores medios del país. Para un gobierno que arrasó en las elecciones hace menos de 10 meses, el cambio de los humores es más sorprendente.

Desde septiembre, cuando un Boeing de la empresa Gol se chocó con un Legacy en la Amazonia, donde murieron 154 personas y la credibilidad del sistema aéreo en Brasil voló por los aires, la crisis aérea merece titulares en los diarios brasileños, sin que el gobierno moviese un dedo.

Suma de caos recorrentes: militares y civiles que no se entienden sobre quienes mandan en el control aéreo; controladores de tráfico que hacen huelgas poniendo la seguridad en riesgo; empresas aéreas que hace mucho dejaron la seguridad a un costado para priorizar las ganancias y la supervivencia; y las agencias regulatorias que no cumplen su papel de fiscalizar y ordenar el sector llenas ellas de nombramientos políticos para sacar del paro a amigos del gobierno que no entienden nadita de aviones. La aviación civil y los aeropuertos son regulado por una estatal que, como tantas otras estatales, es un perchero para gente inexperta e ineficaz.

MINISTROS DE LULA NO AYUDAN

En los últimos meses, el gobierno ha derrochado errores tontos y frases de mal gusto para justificar su incompetencia en la crisis. Mientras miles de brasileños se quedan varados por horas y horas en los aeropuertos, por retrasos seguidos, la ministra de Turismo, Marta Suplicy, ex-alcaldesa de Sao Paulo, sugirió al turista enfadado "Relájate y goza"; el ministro de Economía, Guido Mantega, dijo que los aeropuertos estaban llenos y sobrecargados "porque la economía va bien". Y Lula, que siempre hace de cuenta que no tiene nada que ver con ninguna crisis, dijo que exigiría "fecha y hora para que la crisis en los aeropuertos se terminara". Eso hace más de ochos meses. Y nadie le contestó.

Aunque, como en cualquier tragedia aerea, pueda haber sido una fatalidad con errores humanos o mecánicos, buena parte de la sociedad brasileña lee la tragedia como algo que pudo ser evitado por el gobierno nacional.

El principal asesor de política externa de Lula, Marco Aurelio García, fue sorprendido por cámaras ocultas desde afuera del palacio presidencial, en el momento que asistía por la tele el principal noticiero de Brasil - el presentador anunciaba que quizás la causa de la tragedia fue un desperfecto de la nave. Aunque 200 personas habían muerto 24 horas antes, García celebró a lo grande, que el gobierno quizás se salvara el pellejo. Sus manos hicieron un gesto que en el lenguaje corporal brasileño quiere decir lo mismo que en inglés es "Fuck you".

Una de las primeras respuestas a la tragedia, hecha por la superministra Dilma Roussef, brazo derecho de Lula, fue prometer la creación de un tercer aeropuerto para Sao Paulo -"idea" condenada por todos expertos. Crear un tren rápido o un metro hasta Cumbica sería bastante más inteligente, pero el gobierno todavía va lento en una tema tan urgente. Días después, Lula admitió que tiene miedo a volar, "y que lo deja en las manos de Dios"

DE LOS ABUCHEOS A LULA HASTA EL NUEVO MINISTRO

La mala racha de popularidad del gobierno había empezado cinco días antes de la tragedia. Lula fue tan abucheado por la multitud que llenaba el estadio del Maracanã, en Río, durante la apertura de los Juegos Panamericanos (abucheado seis veces), que se negó a hablar en el micrófono (él debería declarar abiertos los juegos, no lo hizo), como se negó a participar en la clausura.

Tardó más de tres días para hablar a la nación sobre la tragedia; los pésames del presidente argentino, Néstor Kirchner, a los parientes, llegaron antes que los suyos. Lula no estuvo en Sao Paulo desde entonces y tardaron diez dias a que un ministro suyo se desplazara hasta allí, el nuevo ministro de Defensa, Nelson Jobim.

Segun encuesta de Datafolha, la actuación de Lula en el caos aéreo es mala o pésima para 43% de los encuestados, 36% regular y apenas 19% dicen que es óptimo o bueno. Entre la clase alta, el índice de malo o pésimo llega a 67%. La encuesta también pregunta quienes tienen responsabilidades en la tragedia: 71% dicen que es la estatal Infraero; 59% acusan el gobierno nacional; 52%, las empresas aéreas; y 49%, la Aeronáutica.

La mayor respuesta a la crisis, hasta ahora, fue la dimisión del ministro de Defensa, Waldir Pires, un veteranísimo político que nunca se enteró de la crisis, y poner al prolífico Nelson Jobim, que fue ministro de la Corte Suprema nombrado por Fernando Henrique Cardoso, tiene al gobernador de Sao Paulo José Serra como padrino de boda, y con quien Lula coqueteó el año pasado para tenerlo como vice.

Jobim tiene amigos por todos los carriles políticos, y una ambición política tan extensa como su lista de relaciones y amistades. Si logra arreglar el caos (no será tarea fácil), ya puede empezar a sonar como el primer candidato a suceder Lula desde el riñón del gobierno. Jobim pertenece al enorme PMDB, partido inmenso que reúne demasiados caciques, sin un líder fuerte o popular que los organice, y que es "alquilado" hace años por presidentes en apuros para lograr mayoría. Con su PMDB y el PT de Lula, que como se sabe, no deja un delfín competitivo a la altura del actual presidente, Jobim podría volar lejos.

 
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