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Política      
EL INFORME

Colombia/Venezuela: guerra fría sobre el polvorín fronterizo

La tensión entre la Venezuela de Chávez y la Colombia de Uribe no sólo no amaina sino que parece enquistarse más

La tensión entre la Venezuela de Chávez y la Colombia de Uribe no sólo no amaina sino que parece enquistarse más



Las Claves:
  • Hugo Chávez: "si la situación sigue complicándose una de las medidas que estamos estudiando (es) decretar la emergencia en la frontera y bueno, cerrar eso'.
  • El ministro colombiano de Defensa, Gabriel Silva: "el Gobierno está preocupado porque exista la posibilidad de casi un tráfico libre de aeronaves por territorio venezolano hacia Centroamérica".
  • Según la revista SEMANA, "en la frontera con Venezuela hay un polvorín de narcotráfico, guerrilla y paramilitares, que frente a la dinámica política en la que andan los dos países puede ser el detonador de un conflicto de mayor envergadura".
  • Ernesto Samper: "Yo diría que estamos en una situación de preguerra por el tema mal manejado de las bases".

Infolatam
Bogotá, 5 de noviembre de 2009


(Especial para Infolatam, por Rogelio Nuñez).- La tensión entre Colombia y Venezuela sigue en aumento. Si en julio Hugo Chávez congelaba las relaciones con Colombia, ayer el presidente venezolano amenazó con cerrar la frontera entre ambos países.

Entre medias los gobiernos de Chávez y Álvaro Uribe se acusan de espionaje, de amparar conspiraciones para cometer magnicidios, y de permitir la actuación de grupos irregulares en la frontera que han asesinado ya a 13 personas en una semana. Un polvorín que puede estallar si no se opta por la prudencia,

El último capítulo de esta guerra fría es la amenaza de cierre de la frontera entre Colombia y Venezuela que golpearía al comercio entre ambos países que se intercambian anualmente unos 7.200 millones de dólares.

Hugo Chávez ha asegurado que "si la situación sigue complicándose una de las medidas que estamos estudiando (es) decretar la emergencia en la frontera y bueno, cerrar eso'. El presidente venezolano ordenó en julio la retirada de su embajador en Colombia, tras acusar de "irresponsable" al presidente Álvaro Uribe, por acusaciones de desvío de armas.
"Uribe prendió otra vez el ventilador" de acusaciones "irresponsables contra nuestra patria. Ya basta, se acabó, no vamos a tolerar esto" y desde ahora "congelamos las relaciones", subrayó el gobernante venezolano. 

La causa de este cierre ha sido que a finales de octubre fueron masacrados en Venezuela nueve jóvenes colombianos, un peruano y un venezolano. Luego, el pasado domingo fueron asesinados por sicarios dos miembros de la guardia venezolana en el puesto de control fronterizo. 

Guerra Fría por alianza colombo-estadounidense

Esta situación se da además en un contexto muy delicado tras el acuerdo militar firmado el 30 de octubre pasado entre Colombia y Estados Unidos que permite a este país utilizar por diez años siete bases de las Fuerzas Armadas colombianas. Venezuela ve en ese acuerdo una alianza contra el régimen de Hugo Chávez.

Para el canciller venezolano Nicolás Maduro dicho acuerdo no sólo amenazaba la estabilidad de la región, sino que era "muy grave" que Bogotá "haya insistido en el error histórico de desconocer el clamor que hay en el continente para que nuestro territorio esté libre de bases estadounidenses".

Uno de los vicepresidentes Ramón Carrizalez aseguró que la masacre y la captura de los presuntos espías del DAS son "la punta de lanza de las bases yanquis que amenazan el proceso venezolano".

Para el expresidente Ernesto Samper el conflicto entre Venezuela y Colombia no es descartable: "yo diría que estamos en una situación de preguerra, el tema mal manejado de las bases. Venezuela se siente amenazada por las bases, el Gobierno firma las bases, sin que haya una discusión pública sobre el tema y todo esto comienza a acumularse".

En Colombia el canciller Jaime Bermúdez trata de calmar los ánimos: "con Venezuela nosotros nunca hemos cerrado la posibilidad de dialogar, de hablar; el presidente Uribe llamó en su momento varias veces al presidente Chávez como lo hice yo al canciller Maduro. Esa puerta sigue abierta, sabemos que hay temas sensibles, nosotros tenemos consideraciones muy importantes para hacer con el gobierno de Venezuela, pero tenemos también el propósito de poder tener las mejores relaciones con ese país como con todos los del continente".

Guerra de espías

La guerra fría se está desarrollando, por el momento, en el ámbito del espionaje. El Gobierno de Hugo Chávez reveló recientemente un documento clasificado del servicio secreto colombiano, el DAS que contiene presuntas "pruebas irrefutables" de la presencia de agentes de ese organismo en labores de espionaje en Venezuela.

El gobierno chavista dijo que obtuvo el expediente colombiano tras detener a dos presuntos agentes del DAS cuando realizaban labores de espionaje. Esos dos presuntos agentes colombianos detenidos en Maracay portaban documentos venezolanos e intentaron sobornar a los policías para eludir el arresto. 

Mientras, en Colombia el coronel Jesús Lugo, presunto espía venezolano, fue expulsado de este país acusado de realizar seguimientos a Pedro Carmona, líder de la intentona golpista  contra Hugo Chávez en 2002, quien se encuentra exiliado en Colombia. 

Chávez denuncia complot para matarle

Por si fuera poco, la cancillería venezolana sostiene que hay un complot para asesinar a Hugo Chávez en el que supuestamente están involucrados miembros del DAS: "en las investigaciones realizadas se ha decomisado documentación que se refiere a un gran plan de conspiración y desestabilización en contra de Venezuela, con repercusiones en la región, lo cual contraviene los principios del Derecho Internacional que rigen las relaciones entre Estados soberanos".

Rafael García, ex funcionario de los servicios de inteligencia de Colombia, se ha convertido en uno de los principales testigos de ese presunto complot ya que incluso ha declarado que "Uribe complotó contra Chávez". 

El servicio secreto colombiano, el DAS

Según informaciones de El Nuevo Herald  García ha cooperado con autoridades federales de Estados Unidos brindando información sobre los presuntos vínculos del gobierno del presidente Hugo Chávez con las FARC y el narcotráfico, pero también ha declarado sobre la supuesta complicidad del gobierno del presidente Álvaro Uribe con las Autodefensas Unidas de Colombia y el narcotráfico.

Además, el diputado venezolano Julio García Jarpa, miembro de la comisión parlamentaria que investiga planes de magnicidio y desestabilización, informó que  la comisión analiza un informe secreto del DAS sobre operaciones de espionaje y desestabilización en Venezuela y otros países de la región.

El diputado chavista Mario Isea incluso ha llegado a asegurar que "el ingreso de paramilitares al país es parte de una declaración de guerra silenciosa contra Venezuela" y Uribe "conoce esta situación que guarda relación con los planes conspirativos que organizó el prófugo de la justicia venezolana Manuel Rosales".

La frontera, un polvorín

La frontera entre Colombia y Venezuela es un auténtico polvorín donde se entrecruzan contrabandistas, paramilitares colombianos de extremaderecha, bandas paramilitares bolivarianas, guerrilleros del ELN y las Farc y traficantes de droga.

Las alianzas y rivalidades entre estos grupos dan lugar a graves conflictos. Los guerrilleros colombianos han utilizado con frecuencia las zonas fronterizas venezolanas como retaguardia. Las tropas de la Guardia Nacional venezolana relajan el control,  cuando no protegen, a guerrilleros colombianos, narcotraficantes y grupos irregulares venezolanos, las Fuerzas Bolivarianas de Liberación, partidarios de Hugo Chávez.

El ELN se mueve con gran libertad en Táchira, según el gobernador opositor a Hugo Chávez, César Pérez Vivas, con la presunta tolerancia de las Fuerzas Armadas. La alianza entre la Guardia Nacional y los guerrilleros ha provocado que los paramiliatares colombianos se hayan convertido en sus principales rivales. El ajuste de cuentas estaría detrás del asesinato de dos guardias nacionales en la frontera.

Para la revista SEMANA, "en la frontera con Venezuela hay un polvorín de narcotráfico, guerrilla y paramilitares, que frente a la dinámica política en la que andan los dos países puede ser el detonador de un conflicto de mayor envergadura. Más aun cuando hay pruebas de que altos militares venezolanos les brindan apoyo logístico y económico a las guerrillas colombianas, y que a la vez, están conformando grupos irregulares en su propio país".

La revista añade que "existe el riego de que un eventual conflicto militar entre los dos países no ocurra como muchos han imaginado, con Chávez mandando sus Sukhoi a Colombia y Uribe sus K-fir a Venezuela, sino una guerra irregular donde empiecen a morir civiles marcados por la sospecha".

Semana concluye que "hablar de un escenario prebélico quizá suene exagerado, pero la dinámica de los acontecimientos es inquietante: la profunda desconfianza entre los dos Presidentes; la paranoia del chavismo sobre una invasión a su país; la leña que le meten al fuego las bases gringas; la convicción del gobierno colombiano de que Venezuela se esté convirtiendo en un santuario de grandes criminales, y ahora las masacres en la frontera, revelan que la cosa va de mal en peor. Ya se transita por la guerra verbal y la confrontación comercial; pareciera que se estuviera entrando a los terrenos pantanosos de la guerra sucia. Un coctel explosivo que hay que parar cuanto antes".

Venezuela, portaviones del narcotráfico

Asimismo, el gobierno colombiano está muy preocupado porque Venezuela se ha convertido en el trampolín para exportar droga a EE.UU. y a Europa. El ministro colombiano de Defensa, Gabriel Silva, señaló recientemente  que el espacio aéreo venezolano está siendo usado sin problemas por el narcotráfico: "el Gobierno está preocupado porque exista la posibilidad de casi un tráfico libre de aeronaves por territorio venezolano hacia Centroamérica". 

Según la revista Cambio, "dos satélites de control continental llevan un registro diario de los vuelos no reportados a los aeropuertos y que, pese a que siempre no son detectados por radares de las fuerzas de seguridad, sí dejan rastro en los satélites. Esos rastros, conocidos técnicamente como trazas, quedan registrados en imágenes que sirven de guía a los países para tomar las medidas para evitar la vulneración de sus espacios aéreos".

CAMBIO conoció "los registros de vuelos ilegales detectados por uno de los satélites operados por el Comando Sur de Estados Unidos. De acuerdo con los expertos en el análisis de las trazas, el espacio aéreo venezolano está prácticamente abierto a vuelos clandestinos del narcotráfico. El nivel de las trazas para el caso de ese país subió del 14%, en 2003, al 80% en 2008".

El incremento de vuelos ha crecido desde 2006, cuando el gobierno de Hugo Chávez canceló todos los acuerdos de cooperación en la lucha antinarcóticos con Estados Unidos, lo que provocó la salida de Venezuela de funcionarios de la agencia antinarcóticos DEA.

 
 

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