Infolatam
Villahermosa, 29 de junio de 2008
Los presidentes de Colombia, Álvaro Uribe, y de Nicaragua, Daniel Ortega, se enfrentaron en la X Cumbre del Mecanismo de Diálogo y Concertación de Tuxtla a propósito de la pertinencia o no de producir biocombustibles. Uribe defendió las ventajas que tiene ese procedimiento de obtención de energía en América Latina, mientras que Ortega lo criticó porque, a su juicio, acaba con la riqueza natural de la región.
La relación entre los Gobiernos de ambos países se ha tornado conflictiva tras las acusaciones mutuas sobre hechos derivados del ataque colombiano a un campamento de la guerrilla de las FARC en territorio ecuatoriano, ocurrido el pasado 1 de marzo.
El primero en polemizar sobre el asunto de los biocombustibles fue el mandatario nicaragüense, quien dijo estar en contra de la producción de ese tipo de carburantes en Centroamérica porque la prioridad debe ser la atención de la crisis alimentaria. Señaló que es "un pecado mortal" hablar de producción de biocombustibles ante la coyuntura de escasez y altos precios de los alimentos en el mundo.
Uribe replicó que no es válido "hacer generalizaciones sobre la producción de biocombustibles". El mandatario argumentó que en Colombia sí cuidan la selva, donde trabajan personas que han abandonado el cultivo de plantas destinadas al mercado de la droga. Incluso fue más allá al señalar que cultivos específicos como la palma africana, usada para producir etanol, ayudan a Colombia "a sustituir la droga".
En la polémica terció el anfitrión del encuentro, el presidente de México, Felipe Calderón, que lamentó la actual coyuntura alcista de los precios de los alimentos. El mandatario mexicano ha pasado de ser un ferviente defensor de los biocombustibles a mostrarse partidario de los de segunda generación, producidos a partir de materiales no comestibles como la celulosa, hierba, paja y algas.
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