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Quito/Bogotá, 19 de octubre de 2009
El fiscal general de Ecuador, Washington Pesántez, pidió la "responsabilidad" judicial del comandante de las Fuerzas Militares de Colombia, Freddy Padilla, ante la "masacre" que produjo el bombardeo colombiano contra un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano, el 1 de marzo de 2008. Entre tanto, el comandante de la Armada de Colombia, Guillermo Barrera dijo que las Fuerzas Armadas colombianas esperan poder trabajar de forma "más cercana" con las de Ecuador con la ampliación de la cobertura militar en los ríos que hacen frontera con ese país.
Según Pesántez, Padilla realizó unas declaraciones en la revista Semana de Colombia en las que reivindicó, "para sí y para algún otro militar, el éxito de la masacre de Sucumbíos", (provincia amazónica de Ecuador), lo que supone que "si acepta su responsabilidad, tiene que responder procesalmente", recogió radio Sonorama.
"Así de simple. Aquí no hay ninguna especulación, no hay ningún cálculo de carácter político", afirmó el fiscal y recordó que la orden de prisión contra Padilla produjo que Colombia suspendiera una reunión con Ecuador en el marco de un proceso de diálogo directo para restaurar las relaciones diplomáticas.
A esa reunión, que se iba a celebrar en la ciudad ecuatoriana de Ibarra, en el norte andino del país, el pasado viernes, se preveía la asistencia de Padilla, como integrante de la Comisión de Seguridad, pero tras el anuncio de la orden de prisión, Colombia suspendió el encuentro.
El ministro de Defensa colombiano, Gabriel Silva, calificó la medida de la Corte de Sucumbíos como una "agresión judicial", sin embargo, el Gobierno de Ecuador apuntó a la separación de poderes y aseguró que el proceso de diálogo "continúa".
Del mismo modo se pronunció hoy Pesántez, quien afirmó que la Justicia "actúa de forma independiente del Gobierno" y que Ecuador espera "reanudar relaciones con Colombia", pero precisó que "eso no significa que se sacrifique a la justicia".
Por otra parte, en una entrevista con el diario El Nuevo Siglo, el almirante Guillermo Barrera dijo que confía "en que podamos trabajar mucho más cercanamente con la Marina y el Ejército de Ecuador". El pasado 12 de octubre, el ministro colombiano de Defensa, Gabriel Silva, inauguró un batallón fluvial en la localidad de Puerto Leguizamo (suroeste) para controlar el tráfico de armas y drogas, como parte de la estrategia de Bogotá de mejorar su presencia en la zona fronteriza con Perú y en especial con Ecuador.
El comandante de la Armada afirmó que la brigada va en favor de las poblaciones de Colombia, Ecuador y Perú, si bien aclaró que "se mantiene la soberanía de cada país y la independencia, respetando las tradiciones de cada nación".
Esa nueva unidad operativa contará con nueve patrulleras rápidas fluviales, 29 elementos de combate fluvial, así como lanchas patrulleras de río, unidades blindadas para el transporte de tropa, patrulleras de apoyo fluvial livianas y remolcadores fluviales, señaló la Armada.
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