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Bogotá, 21 de junio de 2007
Álvaro Uribe salió ayer personalmente a rebatir las acusaciones de haber recibido dinero del narcotráfico en la campaña electoral de 2001. El Presidente se mostró muy preocupado por el impacto que puedan tener estos escándalos en la imagen del país justo cuando se negocia la ratificación del TLC con EE.UU.
Álvaro Uribe fue ayer categórico y vehemente cuando dijo "¡a mis campañas nunca les ha faltado dinero. Los colombianos de bien han sido generosos al financiarlas!". Así respondió a las acusaciones del narcotraficante Fabio Ochoa Vasco, quien en una entrevista concedida a la revista Semana aseguró que en 2002 la campaña presidencial de Uribe fue financiada con dinero de los paramilitares.
Uribe calificó de "infamia" la acusación y explicó que decidió hablar personalmente de este tema porque teme que la imagen de Colombia se resienta: "No he sido un aprovechado del poder. Nunca hubiera buscado la Presidencia de la República con dineros ilícitos, ni hubiera permanecido en la Presidencia de la República con dineros ilícitos". Además, el presidente colombiano volvió a hacer hincapié en que si hubiera decidido ser paramilitar habría sido un paramilitar de "uniforme y fusil al hombro" y no de escritorio.
Uribe aseguró que Ochoa Vasco es uno de los 12 narcotraficantes más buscados en el mundo y que desde hace unos años este capo se encuentra escondido en México por lo que se quejó de que las autoridades de ese país no lo hayan detenido: "cómo es posible que no haya sido capturado y que medios de comunicación sí lleguen hasta donde él". Uribe añadió que "he hablado con quienes dirigieron la campaña mía en Medellín, hubo una votación espontánea, es una infamia que el voto generoso y espontánea de mis paisanos, sean ahora capitalizados por una persona fugitiva".
Las acusaciones de Fabio Ochoa Vasco también fueron desmentidas por dos altos cargos del Gobierno de Colombia. José Obdulio Gaviria, asesor presidencial, quien aseguró que "ni se buscó ni se aceptó apoyo de los paramilitares", y pidió que las declaraciones de Ochoa Vasco, uno de los extraditables colombianos más buscados por Estados Unidos, sean investigadas por la Fiscalía General de Colombia.
El ministro del Interior y de Justicia, Carlos Holguín, afirmó que "la campaña fue transparente, las cuentas están a disposición del público", y pidió "no tener en cuenta las apreciaciones del señor Ochoa Vasco". Fabio Echeverry, el entonces gerente de las campañas de Uribe, restó importancia a las denuncias del narcotraficante y añadió que "este tipo de declaraciones dejan en evidencia que hay enemigos del Gobierno que tratan por todos los medios en hacerle daño al país y a su gobernante: son pájaros tirándole a las escopetas".
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