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Moscú, 24 de septiembre de 2009
Rusia informó de que seguirá ofreciendo asistencia al presunto traficante de armas ruso Viktor Bout, apodado el "Mercader de la Muerte", pese a las nuevas acusaciones de Colombia de que intentó vender armas a las FARC.
El Ministerio de Exteriores ruso "tiene intención de ofrecer a Bout la asistencia necesaria dentro de los marcos de su competencia", señala el comunicado de la Cancillería rusa, recogido por las agencias rusas. La nota oficial recuerda que "la petición de extradición a EEUU fue rechazada el 11 de agosto pasado por el tribunal penal de Tailandia debido a la falta de pruebas presentadas por la Fiscalía sobre la culpabilidad del ciudadano ruso".
Rusia sigue depositando toda su confianza en la Justicia tailandesa en relación con la vista del recurso interpuesto a mediados de agosto por las autoridades norteamericanas, que acusa a Bout de suministrar armamento a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
"Esperamos que como resultado de la nueva vista del caso, Bout tenga la posibilidad de regresar a su patria lo antes posible", apunta.
Según informa el diario "Kommersant", el ministro de Exteriores colombiano, Jaime Bermúdez, envió un informe de 300 páginas a las autoridades tailandesas en el que les pide que extraditen a Bout a Estados Unidos.
En la misiva, el canciller colombiano describe al ruso como "un traficante ilegal de armas muy peligroso" y sospechoso de intentar vender a la guerrilla de su país 100 lanzamisiles antiaéreos portátiles Igla, entre otras armas. Bermúdez también expuso hasta 607 razones por las que las FARC deben ser consideradas un grupo terrorista, ya que Tailandia mantiene que la guerrilla colombiana es una organización política, pues controla de manera permanente un territorio y su población.
EEUU acusa a Bout de terrorismo y conspirar para vender a las FARC, además de los Igla, helicópteros y aviones equipados con lanzagranadas, explosivo plástico, minas y miles de fusiles AK-47, cargos que en caso de ser procesado podrían costarle la cadena perpetua. En cambio, los abogados de Bout mantienen que el proceso es una operación política urdida por el Gobierno de Colombia y apoyada por Estados Unidos para debilitar a la guerrilla, y que su defendido es un chivo expiatorio.
Inicialmente, los tribunales tailandeses intentaron procesarle por un delito de apoyo al terrorismo, castigado con un máximo de diez años de cárcel, pena que hubiera cumplido en el país asiático antes de ser extraditado, pero después retiraron las acusaciones por falta de pruebas. Si el Supremo tailandés rechaza el recurso presentado por EEUU, éste no podrá apelar de nuevo y el "Mercader de la Muerte" será puesto en libertad en el plazo de treinta días.
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