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Bogotá, 16 de julio de 2009
El Gobierno de Colombia defendió la "conveniencia" del acuerdo que negocia para que EE.UU. pueda utilizar bases militares colombianas y garantizó que no supone ningún peligro para naciones vecinas como Ecuador y Venezuela. El presidente bolivian, Evo Morales, sin embargo, llamó "traidores" a políticos que aceptan bases militares estadounidenses.
"Obtener acuerdos con países como Estados Unidos para que, con todo el respeto a la Constitución colombiana, a la autonomía de Colombia, nos ayuden en esta batalla contra el terrorismo, contra el narcotráfico, es de la mayor conveniencia para el país", dijo el presidente Álvaro Uribe en respuesta a los opositores que argumentan que es una violación de la soberanía.
Al tiempo, el ministro de Defensa, el general Freddy Padilla, quien este jueves explicó los detalles del acuerdo, subrayó a Caracol Radio que "desde Colombia no se va a realizar, de ninguna manera, ninguna operación que proyecte fuerza hacia ninguna otra nación".
Padilla respondió así al ser preguntado sobre posibles objeciones de Venezuela o Ecuador al convenio que Colombia negocia con Estados Unidos en coincidencia con el fin de las operaciones de lucha antidrogas que fuerzas estadounidenses realizan desde la base de Manta, en Ecuador, de la que se retirarán definitivamente el próximo 18 de septiembre.
La nueva Constitución ecuatoriana (2008) no permite la instalación de bases militares extranjeras en territorio nacional. Durante una audiencia pública, Padilla y el ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, Jaime Bermúdez, dejaron el jueves claro que ese acuerdo de cooperación tiene por objeto la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo dentro del territorio colombiano, y que no afectará a terceros Estados.
"Colombia está pensando" al negociar ese acuerdo "en sus intereses de lucha contra el narcotráfico y el terrorismo" dentro de sus fronteras, volvió a afirmar el general. El ministro enfatizó que el acuerdo no implica un "tránsito de tropas" extranjeras por Colombia y que tampoco se pretende suplantar a Manta, donde este viernes finalizarán las operaciones antinarcóticos que Estados Unidos ha desarrollado allí durante una década.
Por su parte, el presidente boliviano Evo Morales dijo que "los políticos latinoamericanos que aceptan una base militar norteamericana en cualquier país de Latinoamérica son traidores de su país, traidores de su patria". Durante un homenaje al bicentenario de la revolución de La Paz, el mandatario boliviano recordó que su Gobierno removió una instalación militar estadounidense que estaba situada en la región del trópico de Cochabamba (centro).
La Constitución de Bolivia aprobada en el referendo de enero pasado prohíbe el asentamiento de bases militares extranjeras en el país.
El mandatario boliviano ha endurecido su discurso contra Estados Unidos, luego de que la Administración de Barack Obama decidió ratificar en junio pasado el veto a Bolivia para acceder con preferencias arancelarias al mercado estadounidense.
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