EL ANÁLISIS DE INFOLATAM

Circus Maximus

 

Infolatam
La Paz, 1 de marzo 2007


"Desde ya podemos conjeturar que, al final, la parte sustantiva de la nueva Constitución será un tema para definirse en la urnas, lo que, de materializarse, nos pondría definitivamente en la "democracia plebicitaria" por la que apuesta la ideología dominante. Modelo que se construye mediante un sencillo procedimiento: pasar por alto a las instituciones representativas, apelar directamente al "soberano", y, como éste no puede gobernar cotidianamente, sustituirlo en los hechos con el caudillo y con su partido".

Aparentemente, la Asamblea Constituyente boliviana arrancó. Finalmente ha logrado aprobar su reglamento de debates, aunque para ello, es decir, para cumplir una función secundaria respecto a sus verdaderas labores, tuviera que emplear la friolera de siete meses (de los doce que debe durar en funciones). Un retraso enorme. Un retraso, sin embargo, que era previsible desde el principio.

No en vano el cónclave reúne a 255 personas (la Constituyente más numerosa de la que se tenga noticia desde la Revolución Rusa), con una mayoría dispuesta a imponerse a cualquier costo, y una minoría que prefiere inmolarse antes que permitirlo. Así que todo el mundo lo sabía. Todo el mundo estaba enterado de que la tal Asamblea era (y es, todavía) un intríngulis irresoluble. Pero la esperanza es lo último que se pierde. O quizá se ha perdido hace mucho, pero se finge tenerla para manipular los sentimientos de la platea.

"La Asamblea, el escenario de un nuevo pacto social", "un espacio de reencuentro entre los bolivianos", "un momento de refundación", "nuestra única posibilidad para resolver pacíficamente el empate entre los de abajo y los de arriba". La cháchara. Romanos y cristianos confiando en que en el Circus Maximus no habrá fieras, ni peleas de gladiadores, ni andamios incendiándose. Equivocándose, claro. Muchos adrede, para llevar a los cristianos adentro. Algunos porque quieren creer, porque la fe los salva de enfrentar la realidad como es, así de dolorosa. Y otros porque son especialistas en organizar actividades circenses. Lo que se pida.

El Circo, sin embargo, estuvo funcionando. Durante siete meses, distrajo con el espectáculo más bien deprimente de unos señores y unas señoras hablando neciamente de sus privilegios, de sus potestades, de sus identidades, de sus salarios, de sus suposiciones y expectativas acerca de lo que harían en el futuro, si votarían así o en cambio votarían asá. De tanto en tanto, unos cuantos puñetazos, unas cuantas peleas.

La mayoría quería que todas las decisiones se aprobasen con el "50% + 1" de los votos, contradiciendo así la ley de convocatoria de la Asamblea, que asegura que todas las decisiones se tomarán por "2/3" de los votos (ley cuyo respeto exige la minoría, porque le da un papel que cumplir). Sin embargo, --y esta es la clave-- el oficialismo no alcanza los "2/3" y, como no quiere concertar nada con la minoría, ve en la fórmula del "50% + 1", cifra que sí puede reunir, la cantidad salvadora.

En este debate estuvo la Asamblea por siete meses, como si se tratase de un concilio bizantino. Para resolver el impasse se planteó toda clase de propuestas, que a ratos parecía geométricas, a ratos aritméticas, y a veces, meteorológicas. "50% + 1" hoy, "2/3" mañana. "2/3" antes de medio día, "50% + 1" por la tarde. De vez en cuando, unos empujones, un herido. "2/3" si hay sol, "50% + 1" si llueve. Y al final, siete meses después, la "solución": "2/3" hasta el 2 de julio, para todas las decisiones constitucionales. A partir de entonces, los artículos que no hayan merecido esta mayoría, serán sometidos a un referéndum durante los meses posteriores.

¿Solución? Desde ya podemos conjeturar que al final la parte sustantiva de la nueva Constitución será un tema para definirse en la urnas, lo que, de materializarse, nos pondría definitivamente en la "democracia plebicitaria" por la que apuesta la ideología dominante. Modelo que se construye mediante un sencillo procedimiento: Pasar por alto a las instituciones representativas, apelar directamente al "soberano", y, como éste no puede gobernar cotidianamente, sustituirlo en los hechos con el caudillo y con su partido. Estos son los componentes de la "apelación al número", erigida como sistema de gobierno. (Cuestión que requiere de un análisis aparte).

Pues bien, es obvio que esta solución no soluciona nada. Las minorías en la Asamblea también lo son en el país. Por eso, exigirán que los artículos polémicos se diriman con el voto de "2/3" de los bolivianos, cifra que no puede conseguir el oficialismo, que, a su vez, demandará que el referéndum se decida por el "50% + 1". Y otra vez a lo mismo. Una vuelta (más) en círculo.

Otra vuelta a la tuerca. Típicamente boliviano. Alguien dijo alguna vez que en Bolivia nunca hay soluciones, solo salidas. Como no podemos ponernos de acuerdo, como ninguno es capaz de imponerse del todo al otro, entonces postergamos el momento de la verdad hasta una próxima ocasión. Lo que tiene la ventaja de que permite adoptar, mientras tanto, la actitud del que lleva sus cosas en orden. Y así es.

Ahora, por ejemplo, la Asamblea puede seguir funcionando. Los osos y los carros y las espadas y las ballestas entrarán en combate. Comenzarán en marzo. El emperador presidente ocupa ya su lugar en el palco de honor, con el dedo listo para vetar o admitir tal o cual acuerdo sobre la vida y la muerte de los contendores. Los hombres saben de memoria su letanía: Ave? Sólo el público no parece ya muy interesado. Cada día que pasa, los espectadores salen por montones y las graderías se vacían inexorablemente. Pero eso no impedirá que los combatientes hagan lo que tienen que hacer, es decir, luchar entre sí o, en otros casos, despreciarse mutuamente, ignorarse. Que sigan cobrando sueldo, también. El sueño de una Constitución "que renueve el pacto social" parece estar cada vez más lejos. Pero los sueldos se siguen pagando puntualmente. Al fin y al cabo, el show debe continuar.

Fijamos, pues. Seamos convincentemente hipócritas. Alegrémonos. Batamos las palmas. La Asamblea parece estar en marcha. Actuemos como si realmente lo estuviera. E incluso algo más. Sorprendámonos auténticamente cuando en julio, o antes, recomiencen los problemas. ?¡Qué raro! ?digamos entonces--. ¿Qué es lo que puede haber pasado??

 
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