
El Tiempo
Bogotá, 29 de junio de 2008
"La situación aproxima al país al borde de una ruptura constitucional. La Corte, al emitir el esperado fallo de sentencia contra la ex representante Medina, hace una alusión innecesaria e improcedente sobre los efectos de la legitimidad del acto legislativo que permitió la reelección del Presidente, lo cual dio lugar a la drástica reacción de Uribe, proponiendo nueva elección presidencial. Tan equivocada la provocación inicial de la Corte como desproporcionada la reacción de Uribe". (El Tiempo. Colombia)
"El enfrentamiento entre el Presidente y la Corte Suprema ha llevado al país al borde de una ruptura constitucional.
El enfrentamiento desmedido entre el Presidente de la República y la Corte Suprema de Justicia ha llegado muy lejos y lo que antes se anunciaba como un choque de trenes hoy es una colisión de marca mayor con impredecibles consecuencias para la institucionalidad del país...
La situación aproxima al país al borde de una ruptura constitucional. La Corte, al emitir el esperado fallo de sentencia contra la ex representante Medina, hace una alusión innecesaria e improcedente sobre los efectos de la legitimidad del acto legislativo que permitió la reelección del Presidente, lo cual dio lugar a la drástica reacción de Uribe, proponiendo nueva elección presidencial. Tan equivocada la provocación inicial de la Corte como desproporcionada la reacción de Uribe.
La bola de nieve ha sido empujada por las dos partes. La Corte no se ha cuidado de dar a sus decisiones ropajes exclusivamente judiciales y ha dado pie para que se le diga que se extralimita. Y el Presidente, al confrontar una decisión judicial con la voluntad popular, actúa con una pugnacidad poco recomendable en un jefe de Estado que debe velar por la estabilidad institucional y buscar salidas reflexivas y serenas.
El referendo no parece una receta adecuada para la enfermedad: la condena de Yidis ha puesto en tela de juicio el acto legislativo que se aprobó con su voto contaminado y no las elecciones presidenciales del 2006. Aunque el jefe de Prensa de Casa de Nariño dijo que solo se quiere confirmar la legitimidad de la elección del 2006-2010, es inevitable que surja la sospecha de que, con el disfraz de repetir las elecciones, quizás se apunta a un tercer período para Uribe.
...El país mira ahora hacia la Corte Constitucional, a la que la Corte Suprema compulsó copias de su sentencia. Justo cuando se atraviesa un proceso de fortalecimiento del Estado y la economía, esta colisión de poderes puede terminar borrando lo construido con tanto esfuerzo desde el 2002. Sería un error de dimensiones históricas poner en peligro uno de los activos más valiosos y reconocidos de Colombia: su estabilidad institucional y su respeto a la ley.
El presidente Uribe es el mandatario más popular, posiblemente de toda la historia, e incluso supera a la mayor parte de sus colegas en el mundo actual. Pero el apoyo popular no sustituye las normas que regulan el ejercicio del poder y no es argumento para prolongar mandatos más allá de lo que fija la Carta. Ni para arriesgar los controles y contrapesos indispensables en una democracia. La popularidad no exime a los gobernantes de cumplir la ley. Nunca antes había necesitado el país más cabeza fría y sensatez que ahora".
Extracto del editorial del diario El Tiempo
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