Los cuatro presidentes coincidieorn en criticar duramente a Estados Unidos por el pésimo manejo de la crisis
Infolatam/Reutes
Manaos, (Brasil), 29 de septiembre 2007
La cumbre de Manaos, donde el presidente brasileño, Lula da Silva, recibio a Hugo Chávez (Venezuela), Evo Morales (Bolivia) y Rafael Correa (Ecuador) para hablar de integración se convirtió en una puesta en común sobre la crisis financiera. Los cuatro presidentes coincidieorn en criticar duramente a Estados Unidos por el pésimo manejo de la crisis.
Hugo Chávez, un asiduo crítico de Washington, advirtió que los países latinoamericanos pueden ser golpeados por los remezones internacionales y aprovechó para atacar al capitalismo. "El financiamiento se va a poner difícil, y eso pudiera afectar el crecimiento, el impulso de los países de América Latina", declaró a periodistas el mandatario izquierdista, que dice conducir una revolución socialista en su país.
Chávez indicó que los precios de las materias primas, base de las exportaciones de la región, podrán caer, y culpó a la "irresponsabilidad" de Washington y al "fundamentalismo" del mercado por la crisis que, dijo, tiene el poder de "100 huracanes". "Este 'crash' del capitalismo y del neoliberalismo va a ser peor que el de 1929", agregó en referencia a la Gran Depresión. "El mundo jamás volverá a ser lo mismo después de esta crisis. De esta crisis tiene que surgir un mundo nuevo, y es el mundo multipolar", agregó.
Evo Morales también criticó el plan de rescate para el sistema financiero que discute Washington. "En Bolivia, nacionalizamos para que el pueblo tenga dinero, mientras que los Estados Unidos quieren nacionalizar la deuda y la crisis de la gente que tiene dinero", afirmó. Morales, que promueve reformas socialistas en su país y es estrecho aliado de Chávez, enfrenta agudos problemas políticos internos por el rechazo de la oposición conservadora a sus propuestas.
En el almuerzo de los presidentes en Manaos también estuvo el ecuatoriano Rafael Correa, quien como sus colegas de Bolivia y Venezuela promueve reformas de corte socialista. El mandatario brasileño, Lula da Silva, un ex líder sindical de raíces izquierdistas pero que conduce una política que gusta a los mercados, consideró una "ironía del destino" que los países en desarrollo tengan un buen desempeño económico en momentos en que los ricos enfrentan problemas.
"Nosotros hicimos el deber de casa y ellos no lo hicieron", dijo Lula durante una rueda de prensa con Chávez. Sin embargo, ambos presidentes consideraron que la crisis es profunda y que conlleva riesgos para América del Sur, aunque destacaron que sus países están bien posicionados para resistirla. "La crisis es muy seria y tan profunda que todavía no sabemos su tamaño. Nosotros aquí (en Brasil) estamos en una situación mucho más tranquila, pero no es que no corramos riesgos", afirmó Lula.
Los gobernantes analizaron alternativas para atajar una crisis que puede recortar los créditos y dificultar algunos grandes proyectos de integración vial y energética que existen en la región. El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim, dijo que una de las posibilidades discutidas fue la activación del Banco del Sur, un proyecto aprobado hace casi un año y aún detenido por "trabas burocráticas", según denunció Chávez, quien durante años porfió en favor de la iniciativa.
Aún con las dificultades financieras, los cuatro presidentes no dejaron de lado la integración y acordaron avanzar en el proyecto de interconexión "Eje Multimodal Manta-Manaos", mediante el cual se aspira a construir una red de carreteras entre Brasil y Ecuador, a la que se podrían incorporar Bolivia, Perú y Venezuela. El proyecto apunta a unir la ciudad portuaria de Manta, en la costa de Ecuador, con la de Manaos, en el corazón de la Amazonía de Brasil, desde donde se partiría con otro eje vial hacia la ciudad de Santa Elena del Uairén, en el sur venezolano.
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