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México, 22 de agosto de 2008
La empresa mexicana Cemex presentará una demanda de arbitraje ante el Centro Internacional para el Arreglo de Diferencias por Inversiones debido a la confiscación de sus bienes y la privación de derechos de su filial Cemex Venezuela, y "el posterior inicio del procedimiento de expropiación". Chávez calificó de "irrespetuoso" el comportamiento de la directiva de Cemex durante la negociación.
El presidente Chávez ordenó a mediados de año la nacionalización de toda la industria cementera, para lo cual abrió un proceso de negociación para la compra de Cemex, que produce el 50 por ciento de cemento en Venezuela, así como de la francesa Lafarge y la suiza Holcim, que se reparten en partes iguales el resto de la producción.
El Gobierno de Venezuela negoció con éxito la adquisición del 89 por ciento de las acciones de Lafarge por 257 millones de dólares, así como el 85 por ciento de Holcim por otros 572 millones de dólares.
El pasado martes el Gobierno de Hugo Chávez tomó el control de las subsidiarias de Cemex, después de que no se llegó a un arreglo para la venta de la mayoría de las acciones de la empresa.
Cemex calificó el jueves en un comunicado a la Bolsa Mexicana de Valores la medida de Chávez "como una violación flagrante a la Constitución, a la Ley de Expropiación y otras leyes de Venezuela". Además destacó que se violaron los "principios del Derecho Internacional y los tratados para la protección recíproca de inversiones aplicables al caso, que prohíben la ocupación de bienes y privación de derechos, sin previa indemnización, justa y efectiva y sin previo procedimiento de expropiación".
La empresa mexicana afirmó que siempre ha mantenido una posición de respeto a las decisiones soberanas que estén apegadas a la ley en cada país donde opera, aunque aclaró que como empresa pública internacional está obligada a defender los intereses de sus accionistas. Por otra parte, Cemex indicó que siempre ha estado disponible para buscar una salida mediante el diálogo con el Gobierno venezolano y añadió que continuará con la intención de alcanzar una solución aceptable para ambas partes.
La compañía afirmó que rechazó la propuesta de compensación de 650 millones de dólares que le ofreció el Gobierno de Venezuela en el proceso de nacionalización, pues señaló que "después de un cuidadoso análisis" esta cifra está muy alejada del valor real de la misma. Fuentes de prensa han señalado que la cifra que pretende alcanzar Cemex por sus subsidiarias es de unos 1.300 millones de dólares.
La compañía agregó que la oferta que le presentó el Gobierno de Chávez es menor "proporcionalmente" a las indemnizaciones que se entregaron a las empresas europeas, "considerando índices de valor por tonelada de capacidad instalada y múltiplos de EBITDA (ingreso bruto antes de amortizaciones, intereses e impuestos)".
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