
El Tiempo
Bogotá, 1 de junio de 2008
"... militar y puerta abierta para un diálogo exigente y generoso es el binomio necesario para que, una vez acepte el fracaso de su proyecto de insurgencia armada, la nueva cúpula de las Farc demuestre sus habilidades políticas. Si las tiene". (El Tiempo. Colombia)
"...La designación de 'Cano' como comandante seguramente fue una decisión de 'Marulanda'. Así, en un primer momento, su autoridad y el acatamiento dentro de las Farc estarán basados en el hecho de haber sido ungido por el mítico líder. Y fue escogido por duro, no por blando. No hay que engañarse. 'Cano' es un marxista-leninista, radical y fundamentalista, de la vieja escuela estalinista. Durante los diálogos de Caracas y Tlaxcala, fue uno de los más duros e intransigentes. Luego privilegió la opción militar y se opuso a los diálogos del Caguán por considerar que distraían a la guerrilla y le quitarían impulso al ascenso militar que tenía en ese momento, el más importante de su historia. Entonces se hizo a un lado y cedió el lugar a 'Raúl Reyes'. Al final, se impuso la posición de 'Cano' al considerar esos diálogos solamente como una oportunidad para fortalecerse en lo militar, es decir, para utilizarlos como una táctica política dentro de una estrategia de guerra contra el Estado. Y por eso fracasaron.
Como marxista ortodoxo, 'Cano' siempre ha sido un convencido de los argumentos de fuerza. Y solo respeta los de una fuerza mayor. Por esta razón, para ganar mayor autoridad dentro de las Farc y, además, para corregir su imagen de "político" y "dialogante" que de él difunden los medios de comunicación -y que en la óptica de la guerrilla equivale a blando y débil-, muy seguramente sus primeros argumentos serán de fuerza. Intentos de demostraciones de fuerza y no de diálogo serán las tempranas evidencias de la era 'Cano'.
...Los diálogos de paz con las Farc no están, pues, a la vuelta de la esquina por haber desaparecido 'Marulanda'. Y con 'Cano', esos diálogos no serán ni prontos ni fáciles. Serán muy duros y solo al cabo del último, definitivo e inevitable entrecruce de argumentos de fuerza de parte y parte. Las condiciones y el contenido de esos diálogos dependerán del balance final de fuerzas político y militar, pero también del impacto sicológico logrado en el último trecho de la confrontación armada.
Por ello, para impedir que se hagan efectivas esas amenazas de sabotaje y terrorismo que se vienen encima y que podrían producir un impacto muy negativo en el estado de la opinión pública, la presión militar del Estado contra las Farc debe continuar y, aún más, incrementarse. Esa presión es el argumento fuerte y único que las llevará a convencerse de que el momento del diálogo ha llegado. Presión militar y puerta abierta para un diálogo exigente y generoso es el binomio necesario para que, una vez acepte el fracaso de su proyecto de insurgencia armada, la nueva cúpula de las Farc demuestre sus habilidades políticas. Si las tiene".
Extracto del artículo publicado por el diario El Tiempo
INFOLATAM Todos los derechos reservados 2005 Advertencia legal - Publicidad: Magnoliart SCom. - Programación: Taller Digital