
Milenio
México D.F., 21 de agosto de 2007
"Eso ha sido desde entonces el Informe: una molesta obra desarreglada, chabacana, grotesca y cara. Hoy que todos reniegan de ella, aprovechen y cancélenla. No habrá quien la llore. Que el Presidente mande el texto por escrito y el próximo año que sea borrón y cuenta nueva". (Milenio. México)
"Al proponer un formato distinto, el presidente Calderón renegó del ritual del Informe como lo conocemos. Al apoyar la moción del Presidente, el PAN renegó también. Reniega el PRD: por renegar, por no darle beneficio ninguno a Calderón y porque ahora esboza un nuevo régimen que eliminaría la arcaica ceremonia. Y al PRI de la calculadora en la mano lo tiene sin cuidado el rito del Informe, el mito del Informe y el Informe en sí.
Más allá de la hipocresía, nadie en la clase política mexicana tiene interés en el viejo 1 de septiembre. No lo tiene al menos desde 1999, cuando Carlos Medina Plascencia, el diputado del PAN que respondió el Quinto Informe de Ernesto Zedillo, se quitó el guante blanco y retó al Presidente para dar pie a una ópera bufa magnífica, donde incluso los circunspectos generales de la galería se ponían de pie y reían, como en un musical, para ver cómo corrían los partiquinos. Eso era lo notable...
Eso ha sido desde entonces el Informe: una molesta obra desarreglada, chabacana, grotesca y cara. Hoy que todos reniegan de ella, aprovechen y cancélenla. No habrá quien la llore. Que el Presidente mande el texto por escrito y el próximo año que sea borrón y cuenta nueva, un evento útil que dignifique un poco a esta generación de políticos, la generación del fracaso".
Extracto del artículo publciado por el diario Milenio
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