EL ANÁLISIS

Cambio de gabinete y de mentalidad

 

La Tercera
Santiago, 2 de agosto de 2007


"Con su ajuste de gabinete de marzo de 2007, Bachelet bien pudo haber gastado su último cartucho para dejar un legado permanente y positivo. De realizarse, un tercer gabinete tendrá más que ver con evitar que el barco se hunda antes de tiempo que con la expectativa de que un nuevo equipo realice profundas transformaciones en el país...". (La Tercera. Chile)

"Cuando se habla de un cambio de gabinete, se espera que el nuevo equipo tenga un mejor manejo político. Pero el debate actual sobre quiénes se van y quiénes podrían entrar, evidencia el problema de fondo del gobierno. Mientras Bachelet no decida qué legado quiere construir, ningún gabinete logrará imponer una hoja de ruta que ordene al gobierno y a la Concertación. Si bien los rumores sobre ganadores y perdedores seducen al reducido público informado, el verdadero debate ocurre en la cabeza de la Presidenta. Sólo cuando Bachelet se decida por una de las hojas de ruta disponibles, un cambio de gabinete tendrá el efecto renovador que los dos cambios anteriores fueron incapaces de producir.

Los actuales rumores sobre un cambio despiertan pocas expectativas de que Bachelet finalmente asuma el activo liderazgo presidencial que requiere nuestro sistema institucional y al que está acostumbrado el país. Es verdad que un tercer ajuste antes de que el gobierno cumpla 18 meses ayudaría a estabilizar a esta administración. Pero como quedó claro con el ajuste de hace cuatro meses, el efecto del remedio dura poco.

Peor aún, lo arduo que le resulta a Bachelet tomar decisiones difíciles y su encono por construir consensos a toda costa probablemente también se hagan presentes en cualquier nuevo cambio de gabinete. Los rumores de cambio consumirán al gobierno por semanas y los costos de la indecisión de la Presidenta terminarán limitando los beneficios que siempre produce renovar rostros...

Después que sus efectos políticos parecían superados, el fantasma del Transantiago volvió a asolar al gobierno. La disputa evidente de Velasco, el de Interior, y Velasco el de Hacienda desvía la atención de otras disputas más recurrentes pero menos intensas a las que nos ha acostumbrado esta administración. ..

La responsabilidad, naturalmente, no es solo de Bachelet. La incapacidad de muchos ministros y asesores (que debieron haber rechazado ofrecimientos de cargos para los que claramente no estaban preparados), la poca colaboración de los partidos (que en vez de tirarle salvavidas al gobierno parecen todavía ofendidos porque Bachelet los ignoró cuando asumió su gobierno)... Mucho más preocupada de los chilenos que de Chile, Bachelet no ha podido dar el ancho en La Moneda. De poco servirá realizar un tercer cambio de gabinete si la Presidenta primero no cambia de actitud, estilo y mentalidad.

Con su ajuste de gabinete de marzo de 2007, Bachelet bien pudo haber gastado su último cartucho para dejar un legado permanente y positivo. De realizarse, un tercer gabinete tendrá más que ver con evitar que el barco se hunda antes de tiempo que con la expectativa de que un nuevo equipo realice profundas transformaciones en el país...".

Extracto del artículo publicado por el diario La Tercera 

 
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