
Perú 21
Lima, 10 de marzo 2008
"Al ciudadano común y corriente todavía le sorprende la manera como los políticos ... pueden lanzarse insultos de calibre grueso, resistirlos sin apremio, y reconciliarse al poco tiempo. Anoche nomás, en la casa de Lourdes Flores, cenaron ella y el presidente Alan García... Está bien que políticos que supuestamente están en orillas diferentes tengan contactos cordiales pero, vamos, no se puede olvidar que en la última elección Flores acusó a García de robarse sus votos, o aquello de 'la candidata de los ricos'." (Perú 21. Perú)
"La tensión en Latinoamérica tiene para largo.
Al ciudadano común y corriente todavía le sorprende la manera como los políticos -de cualquier ideología, lugar o generación- pueden lanzarse insultos de calibre grueso, resistirlos sin apremio, y reconciliarse al poco tiempo.
Anoche nomás, en la casa de Lourdes Flores, cenaron ella y el presidente Alan García con sus respectivas planas mayores. Está bien que políticos que supuestamente están en orillas diferentes tengan contactos cordiales pero, vamos, no se puede olvidar que en la última elección Flores acusó a García de robarse sus votos, o aquello de 'la candidata de los ricos'.
García viene bien entrenado en el arte del toma y daca, especialmente después de haberse dicho vela verde con Hugo Chávez -'ladrón de cinco esquinas' o 'pega mujeres'- para luego abrazarse y llamarse 'viejos amigos'.
Los 'altos intereses de la patria' es la justificación para estos volteretazos increíbles. Pero lo que ayer se vio en Santo Domingo, en el Grupo de Río, será una pieza imperdible de la antología política de América Latina, una región donde, por todo lo que ya se ha visto, es difícil sorprender a la población. Principalmente porque la gente está acostumbrada a que los políticos se insulten, pero todavía no a que esto ocurra al nivel presidencial.
Luego de que Álvaro Uribe y Hugo Chávez -secundado por Rafael Correa y Daniel Ortega, entre otros- se dispararan insultos fuertes, estos acabaron dándose la manos e intercambiando sonrisas y palmadas en la espalda, conformando uno de esos 'momentos imborrables'.
¿Será verdad tanta belleza? Claro que no. La cordialidad al final de la cumbre fue fingida y a regañadientes, básicamente porque los problemas de fondo que produjeron la crisis no se han resuelto.
Estos son un presidente como Chávez cuya ambición hegemónica sigue creciendo junto con la cotización del barril de petróleo, y un narcoterrorismo como el de las FARC que es apoyado por el gobierno de Venezuela, tolerado por el de Ecuador, y admirado por varios otros como los de Bolivia y Nicaragua. Es obvio, por ello, que la tensión recrudecerá en breve"
Artículo publicado en Perú 21 (Perú)
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