El presidente de Petrobras, José Sergio Gabrielli, exige a Bolivia a concluir las negociaciones de las dos refinerías nacionalizadas.
Infolatam/EFE
Brasilia, 8 de mayo de 2007
Brasil manifestó ayer su "contrariedad" porque Bolivia otorgará el monopolio de la exportación de petróleo y gasolina a la estatal YPFB. El gobierno de Lula advirtió del "impacto negativo" en la cooperación bilateral: esa medida tiene "efecto directo" sobre las dos refinerías que Petrobras posee en Bolivia y que están en negociaciones entre ambos países.
Según la nota, "la medida perjudica y puede hacer inviable el proceso negociador y la adecuación de la situación de las refinerías al cuadro jurídico institucional", en el que Petrobras "se encuentra empeñada de buena fe". El comunicado aclara que "independientemente de las acciones legales que Petrobras adopte en defensa de sus intereses legítimos, el Gobierno brasileño no puede dejar de notar el impacto negativo que éste o cualquier otro gesto unilateral puede tener en la cooperación entre ambos países".
Antes de difundirse esa nota, el presidente de Petrobras, José Sergio Gabrielli, dijo que ha emplazado a Bolivia a concluir las negociaciones de las dos refinerías nacionalizadas y que, de no haber acuerdo, considerará acudir a la justicia internacional. Gabrielli explicó a periodistas que dirigió una "última oferta" a Bolivia por las refinerías y aseguró que se trata de una "propuesta justa". "Esperamos llegar ya a un acuerdo", dijo el presidente de la empresa, quien calculó que el plazo para la negociación definitiva será de dos o tres días.
En caso de no alcanzarse un acuerdo, Gabrielli ratificó que la empresa brasileña apelará a "todas las formas jurídicas posibles", entre las que mencionó un posible arbitraje internacional o una demanda ante la propia justicia boliviana. Petrobras posee fuertes inversiones en Bolivia y negocia, entre otros asuntos generados por la nacionalización de los hidrocarburos en esa nación, una indemnización por dos refinerías que pasaron a ser controladas por el Estado boliviano.
Hasta ahora, la empresa brasileña sostenía que por esas dos refinerías debe recibir alrededor de US$ 200 millones, precio calculado por analistas de mercado, pero Bolivia hasta ahora ha ofrecido solamente US$ 60 millones por ambas plantas. Gabrielli se negó a precisar el monto de la que calificó como "última oferta", aunque dijo confiar en que las autoridades bolivianas aceptarán el monto propuesto.
Las refinerías objeto de discusión están situadas en Cochabamba y en Santa Cruz de la Sierra, y fueron adquiridas por Petrobras en una licitación convocada por el Estado boliviano en 1994, por un valor global de US$ 104 millones. Gabrielli aclaró además que, de no alcanzarse un acuerdo en torno a las refinerías, "posiblemente no habrá clima" para ejecutar las nuevas inversiones que la empresa brasileña tiene programadas en Bolivia.
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