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Berlín, 8 de junio de 2007
Lula y Calderón se reúnen hoy con los miembros del G-8 para transmitirles las demandas de Latam: reducción de aranceles de los países desarrollados con los productos agrícolas y defensa del medio ambiente mediante la utilización de energías alternativas y en concreto los biocombustibles.
Los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva y de México, Felipe Calderón, se reunieron ayer en Berlín con los otros tres gobernantes que integran el G5, China, India y Sudáfrica, foro que reúne a las cinco economías emergentes más potentes. Estos cinco países participan en la cumbre del G8 en la localidad alemana de Heiligendamm, presidida por la canciller alemana Angela Merkel.
Lula y Calderón acordaron ayer con los presidentes de China, Hu Jintao, y de Sudáfrica, Thabo Mbeki, así como el primer ministro de India, Manmohn Singh, la postura que asumirán hoy en su reunión con los miembros del G-8 (los mandatarios de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia).
Calderón, quien llegó a Stuttgart el miércoles para realizar una visita de trabajo y mantener conversaciones con representantes empresariales alemanes, llegó por la tarde a Berlín. El presidente Lula da Silva sostuvo ayer en la capital alemana conversaciones con el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, quien también visita Alemania para acudir a la cumbre del G8, así como con los presidentes de Argelia y Nigeria, Abedelaziz Buteflika y Umaru Yar'Adua, respectivamente.
Brasil y México buscan hacerse oír en dos temas cruciales: el calentamiento global y la Ronda de Doha de la OMC para la liberalización del comercio. Lula quiere hacer hincapié en "el vínculo existente entre las cuestiones del cambio climático, de la energía y del combate contra la pobreza", declaró hace unos días en Brasilia su portavoz Marcelo Baumbach. Lula utilizará también la Cumbre del G-8 para impulsar su proyecto sobre el etanol como fuente de energía renovable y alternativa al petróleo.
En cuanto a la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio, que se encuentra bloqueda por la falta de consenso entre los países desarrollados y los en desarrollo por el subsidio de EE.UU y la UE a los productos agrícolas. Brasil lidera el G-20 que reúne a las naciones en desarrollo lleva la voz cantante y podría utilizar el G8 como trampolín para llamar la atención sobre el estancamiento de las negociaciones con vistas a la reunión del G4 (Brasil, Estados Unidos, Unión Europea e India) prevista para el 19 de junio.
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