Infolatam/Efe
Rio de Janeiro, 20 de septiembre de 2007
La pobreza en Brasil registró un descenso sin precedentes en 2006 y se colocó en el nivel más bajo de los últimos 15 años, según dos estudios divulgados ayer que también muestran una reducción de las desigualdades de renta.
Estudio de la Fundación Getulio Vargas
Brasil pasa "por un momento histórico" en términos de reducción de la pobreza, asegura Marcelo Cortes Neri, director del Centro de Políticas Sociales de la Fundación Getulio Vargas (FGV), quien señala que en 2006 disminuyó en seis millones el número de personas que viven en extrema pobreza en Brasil.
Pese a todo, son todavía 36,2 millones de individuos los que viven con un máximo de 125 reales por mes (unos 65 dólares). La medición de la FGV es más exigente que la fijada por los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU, uno de los cuales es la reducción a la mitad de la proporción de personas que viven en extrema pobreza, hasta 2015, una meta que Brasil alcanzó en 2005.
En los últimos quince años hubo dos periodos de fuerte descenso de la pobreza extrema: entre 1993 y 1995, durante parte del primer mandato del presidente Fernando Henrique Cardoso, y entre 2003 y 2006, primer mandato de Luiz Inácio Lula da Silva.
En años electorales se constata una disminución de la tasa de pobreza extrema (la reducción fue del 37% en 1986, del 5% en 1998 y del 15% en 2006), frente a un incremento en los años siguientes (47% en 1987, 4% en 1999 y 5% en 2002).
Neri, quien hoy presentó su análisis estudio en rueda de prensa, se muestra convencido de que 2007 "va a quebrar ese argumento" y que continuará el descenso del índice.
Neri considera que gran parte del avance en la lucha contra la pobreza ha sido por los programas gubernamentales de ayuda como el "Bolsa Familia", criticado en sectores de la oposición por su carácter asistencial, y la inversión en educación desde gobiernos anteriores que está dando ahora sus primeros frutos.
Según explica, esos programas tienen menos impacto electoral porque benefician a menores, pero al mismo tiempo ayudan a mejorar el nivel de vida de las familias con una eficacia mucho mayor que los incrementos del salario mínimo.
Conclusiones parecidas en el área de pobreza saca la economista Sonia Rocha, investigadora del Instituto de Estudios de Trabajo y Sociedad (IETS), quien analizó las estadísticas con líneas regionales que tienen en cuenta diferencias de coste de vida.
Según Rocha, cuyas conclusiones fueron difundidas hoy por el diario Folha de Sao Paulo, el total de indigentes bajó del 6,8% de la población de 2005 al 5,7% en 2006.
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