Coutinho dijo que Lula "faltó a su palabra y engañó al pueblo brasileño porque en su mensaje de fin de año garantizó que no crearía paquetes con aumentos de impuestos".
Infolatam
Sao Paulo, 3 de enero 2007
La oposición amenazó ayer con no volver a negociar con Lula da Silva, en rechazo a un nuevo paquete tributario y prometen boicotear la aprobación del presupuesto fiscal de 2008. Las reservas internacionales de Brasil alcanzaron el miércoles la histórica cifra de 181.378 millones de dólares y casi se duplicaron en un año, según datos del Banco Central.
Se trata de un aumento de 94.939 millones de dólares si se compara con la cifra reportada por el banco hace un año, el 3 de enero de 2007. Respecto a los datos divulgados el 3 de diciembre pasado (177.859 millones de dólares), las reservas crecieron en 3.519 millones de dólares en apenas un mes.
Brasil ha aumentado constantemente su cuenta de reservas internacionales en los últimos meses, gracias principalmente a un saldo comercial favorable. En medio de una copiosa liquidez internacional, también han sido determinantes para esta acumulación de reservas un constante ingreso de capitales especulativos, atraídos por una de las tasas de interés más altas del mundo en términos reales.
Por su parte las inversiones reproductivas a largo plazo estimuladas por la propia estabilidad económica del país también alcanzan niveles récord, de 33.700 millones de dólares solamente entre enero y noviembre de 2007. Según economistas, este proceso explica en parte la fuerte apreciación del real brasileño ante el dólar, que solamente en 2007 fue de 20,7 por ciento, con un acumulado de 99,5 por ciento desde enero de 2003.
Ayer advirtió el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), "el objetivo es forzar al Gobierno de Lula a revisar el paquete de maldades anunciado ayer por los ministro Guido Mántega (Hacienda) y Paulo Bernardo (Planificación)". El líder del PSDB en el Senado, Arthur Virgílio, afirmó que el partido "no negociará más con este Gobierno".
El diputado Zenaldo Coutinho, líder del PSDB en la Cámara Baja, explicó que la oposición va a obstruir la votación del presupuesto cuando el Congreso regrese en febrero de su receso. Los ministros de Lula anunciaron ayer el aumento de las alícuotas del Impuesto Sobre Operaciones Financieras y del de Contribución Social Sobre el Lucro Neto, de los bancos.
Las medidas buscan compensar el desaparecido "impuesto al cheque" (CPMF) que no fue renovado por el Senado en diciembre pasado en lo que supuso la peor derrota política de Lula en 2007. Coutinho dijo que Lula "faltó a su palabra y engañó al pueblo brasileño porque en su mensaje de fin de año garantizó que no crearía paquetes con aumentos de impuestos".
Expertos tributarios, economistas, empresarios y políticos coinciden en la mayor carga tributaria va a ser pagada a fin de cuentas por el público. El Gobierno también prometió recortar gastos en todo el poder público y los ministros dijeron que en las próximas semanas anunciarán detalles de estos ajustes.
El fin del CPMF -que era cobrado sobre todas las transacciones financieras y bancarias- significa la pérdida del equivalente a 20.000 millones de dólares en el presupuesto anual. Los brasileños deberán elegir en 2008 nuevas autoridades municipales, en unos comicios cruciales para definir el cuadro político nacional con miras a las elecciones presidenciales de 2010. Así, el tema tributario se convierte en una bandera política para la oposición en este comienzo de año.
Los también opositores Demócratas (derecha) y Partido Socialismo y Libertad (izquierda) se sumaron a las críticas y amenazas del socialdemócrata PSDB. El propio jefe en el Senado del aliado Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), Garibaldi Alves, afirmó que el aumento de impuestos y el recorte de gastos "no es un buen comienzo" y pone al Gobierno ante el riesgo de complicar su relación con el poder legislativo este año.
"No interesa la confrontación. El Gobierno no puede simplemente agarrar una tijera y comenzar a cortar, sino buscar una salida con los adversarios", dijo el dirigente del PMDB, el principal partido de la variopinta coalición que sustenta el Gobierno de Lula. Ayer el ministro Mántega afirmó que la promesa del Gobierno se limitaba a lo que restaba de 2007.
Por su parte el ministro Bernardo restó importancia a las amenazas. "Evidentemente van a entorpecer, pero no puedo derramar un montón de lágrimas y quedarme quejándome de la oposición", dijo el ministro. Las amenazas opositoras "están dentro de lo previsto en el escenario político de este año y tenemos que trabajar con eso. Sería extraño que digan que van a ayudar y que hablen bien del Gobierno", agregó.
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