"Si sigue más adelante, estamos perdidos", dijo el ministro Mantega en relación al avance del real frente al dólar.
Infolatam
Sao Paulo, 5 de agosto de 2008
El ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mántega, admitió por primera vez que la fuerte revalorización del real frente al dólar puede representar un riesgo serio para la economía brasileña.
En el mercado de Brasil el real ha ganado un 12 por ciento frente al dólar solamente en lo que va de 2008. Mántega afirmó que ese proceso está en el límite de lo que puede soportar la economía brasileña. "Si sigue más adelante, estamos perdidos", dijo el ministro en Sao Paulo durante un foro sobre perspectivas económicas.
Admitió que aunque la caída del dólar en el mercado brasileño ha perjudicado algunos sectores industriales, en contrapartida ha ayudado a "reducir el ímpetu inflacionario", que también es una amenaza para la economía. Cuando el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, asumió el poder en enero de 2003 el tipo de cambio en el país era de entre 3,5 y 4,0 reales por dólar, señaló el ministro.
"Se espera que el real deje de valorizarse, debe reaccionar y caminar para un nivel más deseable", dijo el ministro. "Ahora no debe haber más espacio para el alza. Creo que estamos rozando el límite y que si eso continúa las cuentas externas se van a afectar", agregó.
La cuenta corriente y la balanza de pagos comienzan a reflejar el impacto de la valorización del real, con una acelerada alza de las importaciones muy por encima de la de las exportaciones, fuerte aumento de los gastos de brasileños en el exterior y alto índice de repatriación de capitales por parte de filiales de trasnacionales.
Mántega además reafirmó las optimistas proyecciones oficiales de un crecimiento de la economía por encima del 4,5 por ciento en 2008 y 2009, contrariando los cálculos de economistas privados que no ven la posibilidad de que el PIB se expanda en más de 3,5 por ciento. "El Gobierno no permitirá una desaceleración hasta ese nivel de crecimiento de 3,5", replicó el ministro, al afirmar que espera por lo menos una expansión del 4,0 por ciento, frente al 5,4 por ciento del PIB en 2007.
El gran desafío de la economía brasileña es mantener ese crecimiento con una inflación bajo control, según expertos. El Banco Central ha decidido apretar las tuercas de su política monetaria al elevar la tasa de interés mínima referencial hasta 13,0 por ciento anual y ya ha dejado claro que habrá nuevos aumentos en los próximos meses.
Al respecto, Mántega afirmó que el combate a la inflación no debe abortar el crecimiento económico. Insistió en que los indicadores de precios ya comienzan a desacelerarse gracias a las medidas monetarias y fiscales. "La dosis del remedio no debe exceder las necesidades del enfermo", dijo empleando una metáfora recurrente en su discurso.
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