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Brasil: Lula hace una encendida defensa del etanol en su gira europea


El etanol es el proyecto estrella de Lula en su segundo mandato



Las claves:
  • El Presidente brasileño garantizó que el impulso al etanol no pondrá en peligro a la Amazonía
  • La UE se ha comprometido a obtener de los biocarburantes un 10% del total de su consumo energético para el transporte en 2020.
  • Lula negó que el impulso al etanol provoque una hambruna mundial como asegura Fidel Castro

Infolatam
Bruselas, 6 de julio de 2007


Lula ha transformado su gira por Europa en una plataforma para defender su proyecto de impulso a los biocombustibles como sustitutos del petróleo. Ayer lo hizo en Bruselas tras firmar Brasil el miércoles un acuerdo de alianza estratégica con la Unión Europea.

Luiz Inazio Lula da Silva, trató ayer en desmentir que la expansión de los biocombustibles, liderada en gran parte por su país, suponga un riesgo contra la producción mundial de alimentos. El Presidente brasileño aseguró que "en mi país está reduciéndose el hambre al tiempo que crecen los biocombustibles".

Estas palabras las pronunció en la Conferencia Internacional sobre Biocarburantes que la Comisión Europea celebra en Bruselas. Las palabras de Lula surgen tras las críticas que ha recibido su proyecto de expertos de la ONU y, sobre todo, el presidente cubano, Fidel Castro.

Lula aseguró ayer que la extensión en Brasil del cultivo de caña de azúcar -de la que se deriva el etanol- no deteriora la de otros productos agrícolas, pues sólo atañe al 10 por ciento del área cultivada y siempre "muy lejos de la Amazonía".
"En el mundo no hay escasez de alimentos, hay escasez de rentas", añadió el brasileño, que comparó el coste multimillonario de realizar perforaciones o instalar plataformas petrolíferas, con la sencillez de la producción de etanol.
"En el más humilde de los países, cualquiera tiene la tecnología y el conocimiento para cavar un hoyo de 30 centímetros y sembrar una planta oleaginosa", dijo Lula, que animó a los países en desarrollo, en particular de África, América Latina y Caribe, a seguir esta vía.

El desarrollo de los combustibles vegetales, argumentó, no sólo permite reducir las emisiones de dióxido de carbono y prevenir así el cambio climático, sino también "democratizar" los recursos energéticos, pues más de un centenar de países pueden producir biocombustible, frente a la veintena que exportan petróleo. Puso a Brasil como ejemplo, al afirmar que el etanol le ha dado autosuficiencia energética, reduciendo en un 40 por ciento su consumo de gas y petróleo, recortando, en consecuencia, las emisiones contaminantes y ha creado seis millones de empleos.

La amenaza para los agricultores de los países desfavorecidos, señaló Lula, no es el etano, sino "las barreras comerciales" que los países ricos imponen a sus productos y los subsidios que éstos dedican a su propia producción agropecuaria. Hizo un llamamiento a los gobiernos de la UE y del resto de países industrializados para establecer un mercado internacional de biocumbustibles y no dar "señales contradictorias al sector privado", como la de gravarlos con tasas que no se aplican al petróleo.

La Comisión Europea y el Gobierno brasileño suscribieron ayer en Bruselas un convenio por el que establecerá un diálogo regular en materia energética. Los países de la Unión Europea se ha comprometido a obtener de los biocarburantes un 10 por ciento del total de su consumo energético para el transporte en 2020.

 
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