Infolatam
Río de Janeiro, 7 de enero 2007
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, defendió un aumento de impuestos que ha sido cuestionado por la oposición, a la vez que prometió impulsar recortes de gastos de los poderes públicos.
Lula salió al paso a las críticas de partidos opositores, empresarios, consumidores y de la prensa y justificó las impopulares medidas que han marcado el inicio de su gestión en 2008. Los críticos le reprochan al presidente haber decretado el aumento de dos impuestos financieros por sorpresa y pocos días después de haber prometido que "no apretaría las tuercas fiscales" para compensar la pérdida de un impuesto a las transacciones financieras, que no fue prorrogado por el Senado en diciembre pasado.
"Estaremos muy vigilantes para no permitir que haya ningún desvío en las metas que ya trazamos para llegar a 2010", dijo Lula en su primer programa del año. Recordó que el llamado "impuesto al cheque", o CPMF, recaudaba 40.000 millones de reales (unos 23.000 millones de dólares) que ahora harán falta en el presupuesto de 2008.
Ese tributo "temporal", que había durado 10 años, no fue prorrogado por el Senado, en lo que supuso la mayor derrota política de Lula en 2007. "Decidimos con mucha seriedad y con mucha tranquilidad anunciar que tenemos que cortar los gastos", dijo el presidente. "Eso vale para el poder Ejecutivo, para el Legislativo y el Judicial", advirtió.
Para compensar la pérdida del impuesto al cheque, se eleva el impuesto llamado "Contribución Social Sobre el Lucro Neto de los Bancos" (CSLL), desde el 9,0 hasta el 15 por ciento anual, señaló. "Los bancos no protestaron porque han tenido muchos beneficios en estos últimos años", afirmó. Expertos tributarios, economistas y consumidores temen que ese incremento sea transferido al consumidor, en un país donde rigen los tipos de interés reales más altos del mundo.
Lula afirmó que ese tributo que grava préstamos, financiación y gastos con tarjetas de crédito, aportarán al presupuesto unos 10.000 millones de reales (unos 5.714 millones de dólares). Otros 11.500 millones de dólares equivalentes serán compensados con los recortes de gastos. Además, 10.000 millones de reales (5.714 millones de dólares) saldrán del aumento de la recaudación gracias "al crecimiento de la economía con más gente pagando impuestos" y con la "modernización" del organismo federal de recaudación tributaria, explicó.
El presidente brasileño afirmó que serán mantenidos los programas sociales -principal bandera política de su gobierno desde hace cinco años-, así como los gastos en educación. El dinero público está "empeñado" en varios proyectos en marcha, en los que también participa el sector privado, dijo. Entre ellos enumeró obras de saneamiento; una nueva refinería, una carretera y el trasvase de un río en el Noreste del país; una vía férrea para conectar el norte y el sur y un nuevo polo petroquímico en el estado de Río de Janeiro; además de inversiones por unos 10.000 millones de dólares para financiación de viviendas.
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