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Brasilia, 29 de noviembre de 2007
Lula ha decidido subir la presión sobre el Congreso para que apruebe la prórroga del impuesto al cheque. Su gobierno ha aplazado el envío de la reforma tributaria al Congreso, negocia retardar la votación de los presupuesto de 2008 y no conceder el reajuste salarial para los funcionarios públicos.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha centrado su agenda política desde hace varias semanas en conseguir que el Congreso apruebe una prórroga de un impuesto financiero. Lula persigue convencer a los senadores que rechazan la propuesta en una tentativa de que voten a favor del gobierno.
La votación para la prórroga del impuesto al cheque se efectuará en dos turnos en el Senado y el gobierno precisa de 49 votos. Lula ha pedido a sus ministros que participen en este esfuerzo y a los secretarios de Estado que negocien con sus partidos para alcanzar finalmente la mayoría necesaria.
La prórroga del impuesto al cheque ha enfrentado al gobierno con la oposición. Lula acusó a la oposición de perjudicar al pueblo al no prorrogar el impuesto sobre las transacciones financieras: "si alguien se imagina que votando no, le va a crear problemas al gobierno, se está engañando. Lo que harán será crearle problemas a los millones de brasileños que dependen de los fondos del Sistema Único de Salud. Por eso estoy convencido que la prórroga se va a aprobar en el Congreso".
La aprobación de el impuesto al cheque se enmarca dentro de la reforma fiscal que en breve presentará el gobierno y que el ejecutivo considera clave para impulsar un sano crecimiento económico. Lula da Silva dijo el martes que la economía del país debería crecer en los próximos años más rápido de lo que pronostican los economistas, impulsada por un multimillonario programa del Gobierno para invertir en infraestructura.
Lula aseguró que la economía brasileña debería comenzar a sentir los efectos del Programa de Aceleración Económica que lanzó en febrero y que establece un gasto en infraestructura de 500.000 millones de reales (272.000 millones de dólares) hasta el 2010: "estoy convencido de que el PIB de Brasil ha entrado en una trayectoria de crecimiento, un nuevo ciclo que es duradero y sostenible".
Además, Lula volvió a ratificar que no aspira a una reforma constitucional para permitirle un tercer mandato consecutivo. Por último dijo que los países ricos deben pagar para ayudar a frenar el cambio climático protegiendo los bosques tropicales y criticó a Estados Unidos por sus derechos de importación sobre los biocombustibles.
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