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Brasilia, 3 de enero de 2008
El Gobierno de Lula anunció un recorte de 11.000 millones de dólares en los presupuestos de 2008 y el aumento de dos impuestos financieros para compensar el final de otro tributo provisional, cuyo plazo terminó el 31 de diciembre.
Las medidas fueron presentadas por el ministro de Hacienda, Guido Mantega, y el de Planificación, Paulo Bernardo, en una rueda de prensa en la que ambos insistieron en el compromiso del Gobierno en mantener el equilibrio fiscal y el superávit fiscal primario.
La estabilidad de ambos estaba comprometida, según el Gobierno, con el final de la Contribución Provisional sobre los Movimientos Financieros (CPMF), un impuesto que gravaba todas las transacciones financieras y que no fue prorrogado por el Senado en una de sus últimas sesiones del año, contra la voluntad del Ejecutivo.
La CPMF iba a recaudar 40.000 millones de reales (unos 22.000 millones de dólares), según los cálculos del Gobierno, que había elaborado los presupuestos de este año, incluyendo esta fuente de ingresos.
Las dos medidas anunciadas esperan compensar este pellizco en los presupuestos de 2008, que prevén gastos e inversiones por 800.000 millones de reales (unos 444.000 millones de dólares).
Además de este recorte, el Gobierno anunció la elevación de la tasa del Impuesto sobre Operaciones Financieras (IOF) hasta el 0,38 por ciento, la misma tasa que aplicaba la CPMF, y el comienzo de aplicación de este tributo a las operaciones de crédito. También será aumentada la Contribución Social sobre los Lucros Netos del sector financiero, que pasa del 9 por ciento para el 15 por ciento. Esta última medida sólo será efectiva dentro de 90 días.
Estas subidas de impuestos supondrán a las arcas públicas unos 10.000 millones de reales (5.600 millones de dólares) en 2008, lo que Mantega calificó de "un ajuste muy modesto".
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