
Folha de Sao Paulo
Sao Paulo, 30 de noviembre de 2009
"A pesar del tono contundente de la Cancillería y del área diplomática de Planalto, sectores políticos del propio gobierno ya han comenzado a argumentar que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva recule y adopte tácitamente un gradual reconocimiento de los resultados de las elecciones de ayer en Honduras" (Folha de Sao Paulo, Brasil)
A pesar del tono contundente de la Cancillería y del área diplomática de Planalto, sectores políticos del propio gobierno ya han comenzado a argumentar que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva recule y adopte tácitamente un gradual reconocimiento de los resultados de las elecciones de ayer en Honduras.
Según avanzó la Folha, los ministros y asesores estiman que la elección es la puerta a la crisis, creando una situación de hecho y la perspectiva de un nuevo gobierno elegido por voto directo.
En esta evaluación, el gobierno de Lula ha hecho todo lo que podía hacer para defender el regreso al poder del derrocado presidente Manuel Zelaya, y para ratificar una posición a favor de la democracia y en contra de cualquier golpe de Estado en la región, en un movimiento formado por todos los países de las Américas y también por la Unión Europea. Ahora es el momento de dejar que la situación se resuelva y la solución caiga por su propio peso.
Sin embargo, el área diplomática, encabezada por el canciller Celso Amorim y el asesor especial del presidente, Marco Aurelio García, mantenía ayer la resistencia a reconocer los resultados de las elecciones sobre la base de que, como Zelaya no fue repuesto en el cargo, la elección es ilegítima y sin valor.
En Ginebra, Amorim fue irónico en una conversación con los periodistas brasileños: "Estoy más interesado en el resultado del juego del Real Madrid, porque esta elección no es legítima". En cuanto a la permanencia del depuesto presidente Manuel Zelaya en la Embajada de Brasil en Tegucigalpa, dijo que el presidente no está allí como "invitado", como se había dicho antes por la diplomacia brasileña. "Él está bajo nuestra protección. El hecho en sí fue reconocido por la ONU que pide la protección de la embajada y de las personas bajo su protección", dijo, y citó el dictamen del organismo al comienzo de la crisis. El reconocimiento o no del resultado de la elección de Honduras ha puesto a Brasil y los Estados Unidos a jugar en lados opuestos.
El gobierno de Lula se la jugó en contra de la legitimación internacional de las elecciones, el de Barack Obama concluyó que no había condiciones reales para la vuelta de Zelaya y que la única forma de sacar al país de la crisis y el aislamiento sería apoyar a los elegidos, abriendo la puerta a un nuevo comienzo institucional.
En el lado de Brasil, están Venezuela, Bolivia y Ecuador, por ejemplo. Por el lado de Estados Unidos, Colombia, Perú y más recientemente Costa Rica, que jugó un papel clave en los intentos de acuerdo entre el gobierno depuesto de Zelaya y el gobierno de facto de Roberto Micheletti.
La cuestión puede terminar en la OEA (Organización de Estados Americanos), si Brasil se mantiene firme y liderando la corriente contra la elección. En este caso, se necesitarían dos tercios de los votos para expulsar a Honduras del organismo, ya suspendida desde el golpe de Estado. La cuestión de Honduras es uno de los puntos de discordia entre Brasil y los Estados Unidos y fue el centro de llamada de una hora entre Amorim y la Secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, en la tarde del jueves.
(Artículo publicado en la Folha y traducido por Infolatam)
INFOLATAM Todos los derechos reservados 2005 Advertencia legal - Publicidad: Magnoliart SCom. - Programación: Taller Digital