Lula se implicó personalmente en conseguir convencer al Senado para que aprobara el impuesto al cheque.
Infolatam
Brasilia, 14 de diciembre de 2007
El Senado brasileño propinó ayer a Lula su mayor derrota política desde que asumió el poder en 2003 al vetar la prórroga al impuesto sobre el cheque, lo que supone que el gobierno deje de ingresar casi 23 mil millones de dólares. El gobierno anunciará la próxima semana una serie de medidas para compensar la decisión del Senado.
El gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva sufrió ayer una dura derrota cuando el Senado decidió no prorrogar hasta 2011 el impuesto a los movimientos financieros, que caduca este próximo 31 de diciembre. El gobierno necesitaba a 49 votos (tres quintos del Senado) para aprobar la renovación del conocido como "impuesto sobre los cheques", pero solamente logró 45. 34 senadores votaron en contra de la propuesta y no hubo ninguna abstención.
Durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso se creó este impuesto cuyo nombre oficial es el de Contribución Provisoria sobre Movimientos Financieros. Lula, gran crítico de este impuesto cuando estaba en la oposición, se convirtió, una vez en la Presidencia, en un firme partidario y lo considera como un factor fundamental para inversiones en infraestructura y salud pública, ya que con él se recaudan unos 40.000 millones de reales, casi 23 mil millones de dólares.
La vigencia de la CPMF, que fue aprobada en su momento en la Cámara de Diputados, fue vetada por los dos principales partidos de oposición, el Partido de la Social Democracia del expresidente Cardoso y los Democratas, el ex PFL conservador, que fueron quienes en su día respaldaron a Cardoso cuando lo creó.
En una larga sesión de casi 10 horas de duración, Lula llegó a enviar una carta al presidente del Senado prometiendo nuevas concesiones (como destinar la totalidad de lo recaudado con ese impuesto a la salud pública), pero no logró conseguir los votos que le faltaban para imponerse. Lo único que logró es que el Senado se comprometiera a volver a abordar la prórroga en 2008.
Lula intervino personalmente desde la semana pasada para tratar de convencer a los senadores opositores para que cambiaran su voto y se entrevistó con algunos gobernadores opositores para que presionaran a los senadores.
El CPMF es un impuesto que grava principalmente los cheques y garantiza una recaudación de 40.000 millones de reales (unos 22.700 millones de dólares), en la mayor batalla política de Lula con el Senado desde que inició, en enero, su segundo mandato. Lula incluso apeló a la responsabilidad de los senadores: "yo creo que los senadores son responsables, tienen preocupaciones con Brasil y saben cuál es la finalidad y para qué sirve la CPMF. Eso me deja tranquilo"..
La renovación de la CPMF hubiera significado que de la recaudación, los 40.000 millones de reales, el 50% iría destinados a la salud pública, razón por la que tiene el apoyo firme de los gobernadores de los estados.
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