Gol, la segunda aerolínea del país, pidió a sus pasajeros del Congonhas que posterguen sus viajes por lo menos hasta el lunes.
Infolatam/Efe
Brasilia, 25 de julio de 2007
Las autoridades de Brasil prohibieron ayer la venta de nuevos billetes aéreos para el principal aeropuerto del país y ofrecieron aviones de la Fuerza Aérea para evacuar pasajeros, en medio de un caos aeroportuario que se mantiene después de una semana del accidente donde murieron 200 personas.
La Agencia Nacional de Aviación Civil (Anac) informó que la prohibición de venta de pasajes en el aeropuerto de Congonhas entraba en vigor "inmediatamente" y se mantendrá hasta que sea "normalizado" el tráfico aéreo.
La idea es darle prioridad a los pasajeros que ya han comprado pasajes, dijo el presidente de la Anac, Milton Zuanazzi. "A partir del momento en que percibamos que las compañías aéreas no tuvieran más condiciones de atender a los pasajeros, nosotros tomaremos las medidas", dijo el funcionario.
Zuanazzi y toda la cúpula responsable de la aviación civil del país, así como el ministro de Defensa, Waldir Pires, está bajo el fuego cruzado de la oposición, la prensa y miles de pasajeros que los consideran responsables de una crisis aérea que lleva casi un año. El gobierno, a su vez, culpa a las aerolíneas por el caos que se ha instalado en los principales aeropuertos de Brasil.
El más reciente caos aéreo de Brasil comenzó hace una semana cuando un Airbus A320 de la aerolínea TAM -la más importante de Brasil- derrapó y se salió de la pista mojada del Congonhas en una fallida maniobra de aterrizaje. La nave se estrelló contra un almacén de carga cercano, estalló y sus 187 ocupantes murieron carbonizados. Otros 13 perecieron en tierra.
El accidente provocó el martes pasado el cierre temporal del aeropuerto de Congonhas, y hasta hoy su pista principal permanece clausurada. Esto más un incendio previo en el Santos Dumont de Río de Janeiro complicaron el cuadro en toda la red nacional de aeropuertos y el caos se propagó en un "efecto dominó" en toda la red nacional. El sábado un corto circuito en el principal centro de control aéreo del norte del país apagó radares y radios, obligó a desviar una docena de vuelos internacionales y atrasó unos 200 nacionales.
El presidente de Infraero, responsable por la administración de los aeropuertos del país, José Carlos Pereira, reconoció que la situación se complica. "Cuando usted tiene mil pasajeros con vuelos cancelados y al día siguiente la misma empresa tiene que transportar otros mil pasajeros, es obvio que tendremos un incremento. Si la situación permanece, tendremos una situación caótica".
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