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La Paz, 3 de diciembre de 2008
La misión de Unasur que investigó la matanza de 20 campesinos bolivianos ocurrida en septiembre pasado en Pando afirmó este miércoles que se trató de una masacre planificada, mientras que la oposición acusó a esa comisión de parcialidad.
El coordinador de la misión de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), el argentino Rodolfo Mattarollo, señaló en el acto de entrega del informe al Gobierno boliviano que se cometió un "crimen de lesa humanidad" y recomendó que los responsables sean juzgados por la vía ordinaria y no en un juicio de responsabilidades.
El documento entregado al presidente Evo Morales es el resultado de una investigación solicitada por los países de la Unasur reunidos a mediados de septiembre en Chile, tras la masacre registrada el 11 de ese mes en Pando, en medio de una ola de protestas opositoras.
Tras la presentación del informe en Palacio, dirigentes de los partidos opositores Poder Democrático y Social (Podemos) y Unidad Nacional (UN) criticaron a la misión de "parcialidad" porque no se menciona la presunta responsabilidad del Ejecutivo boliviano en esos hechos.
En su discurso, Mattarollo indicó que la investigación registró la muerte de veinte campesinos, si bien agregó que no puede dar por cerrado el número definitivo de las víctimas. La comisión señaló, además, que dos funcionarios de la prefectura de Pando murieron por arma de fuego en la mañana del 11 de septiembre, por lo que pidió a las autoridades judiciales de Bolivia "su investigación exhaustiva y la sanción correspondiente".
Destacó que se cometieron delitos comunes "que deben ser juzgados por la justicia ordinaria" y no en un juicio de responsabilidades, como ha planteado la defensa del ex prefecto de Pando, Leopoldo Fernández. Fernández, recluido desde septiembre pasado en una cárcel de La Paz, fue acusado por la Fiscalía de genocidio, delito que en la legislación local se aplica también a "masacres sangrientas".
El informe de Unasur señala, asimismo, que en Pando se "desencadenó una clara persecución de un grupo con identidad propia fundada en motivos raciales, nacionales, étnicos, culturales y sociales", aunque Mattarollo declaró que no podía decir si era un genocidio o no, puesto que esa es una competencia judicial.
En cambio, el mandatario boliviano insistió en que lo ocurrido en Pando fue un "genocidio" protagonizado por la oposición y que pretendía "escarmentar" a los pueblos indígenas, al reivindicar las luchas de este sector en Bolivia para tener tierras y territorio.
Morales agregó que esos hechos deben servir para hacer en su país "una profunda reflexión" y promover cambios en la justicia nacional, y pidió a la misión de Unasur que acompañe una segunda etapa de las investigaciones de los asuntos aún no aclarados.
La oposición boliviana ha señalado varias veces que el Gobierno de Morales también es responsable de esos sucesos porque, en su opinión, organizó a los campesinos para enfrentarse a Leopoldo Fernández. Sin embargo, Mattarollo dijo a la prensa que en las declaraciones tomadas a quienes apoyan a la prefectura y a los cívicos de Pando no han encontrado "elementos exculpatorios" y les ha parecido "inverosímil" su versión.
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