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La Paz, 14 de mayo de 2009
La suspensión del presidente de la Corte Suprema de Bolivia, Eddy Fernández, agravó la crisis que atraviesa el Poder Judicial en el país y arrojó incertidumbre sobre el juicio por la matanza del "octubre negro" de 2003, que está programado para comenzar el próximo lunes.
La Cámara de Diputados ha acordado suspender al titular de la Corte Suprema (máximo órgano del Poder Judicial, con sede en Sucre), tras acusarlo de retardar el juicio contra el ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada y varios de sus ministros. Lozada y sus funcionarios deben responder por la muerte de más de 60 personas en hechos ocurridos durante una acción represiva militar en octubre de 2003.
La decisión se aprobó con los votos en solitario de Movimiento al Socialismo (MAS, partido del presidente Evo Morales), que junto al Gobierno protagoniza desde hace meses un duro enfrentamiento con varios magistrados, a quienes acusa de alinearse con la oposición.
Tras la suspensión de Fernández, el Senado debe constituir un "tribunal de sentencia" para confirmar o desestimar la decisión de la Cámara de Diputados. Se da la circunstancia de que la Cámara Alta está controlada por la oposición y, si el Senado rechaza la decisión tomada por los Diputados, Eddy Fernández deberá ser restituido en su cargo.
De momento, ejercerá como presidenta interina del órgano judicial Beatriz Sandoval de Capobianco, miembro de la Suprema desde enero de 2005.
Esta crisis institucional ha provocado dudas sobre el juicio que debería comenzar el próximo lunes en la Corte Suprema para determinar responsabilidades sobre la masacre del "octubre negro", ocurrida en el segundo gobierno de Sánchez de Lozada (1993-1997 y 2002-2003).
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