EL ANÁLISIS

Bolivia: nueva estructura de poder

 

Pulso
La Paz, 25 de septiembre de 2007


" La expansión económica, la apertura de nuevas fronteras de desarrollo y el establecimiento de nuevos centros de poder, han generado desorden y confusión y provocado uno de los momentos de mayor turbulencia política y social de la historia reciente de Bolivia". (Pulso. Bolivia)

" ...El poder que La Paz tuvo derivó esencialmente de su ubicación geográfica, en la ruta que la plata y el estaño debían seguir para llegar al puerto de Arica, en el Pacífico. La suma de estos factores hizo de La Paz el eje articulador del espacio económico nacional y núcleo de cohesión nacional.

...La participación del departamento de La Paz en el total nacional, ha caído ligeramente del 31,5 por ciento a 28,4 por ciento, en el mismo periodo. Pero se reduce la diferencia de La Paz con Santa Cruz. En 1950, La Paz representaba el 31,5 por ciento del total nacional y Santa Cruz el 9 por ciento. En el Censo del 2001, la población de ambos departamentos está virtualmente empatada, La Paz con el 28,4 por ciento y Santa Cruz con 25,6 por ciento del total. Entre tanto que Cochabamba se mantiene entre 16 y 17 por ciento.

...En este tiempo se formó el eje central de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, que congrega al 70 por ciento de la población nacional. Las aglomeraciones urbanas de La Paz, El Alto, Cochabamba, Quillacollo, Sacaba, Santa Cruz, Montero, Warnes, suman el 42 por ciento del total nacional.

...En el conjunto, esos cambios fortalecieron y diversificaron la estructura productiva y exportadora nacional, en una escala y con una velocidad que los hombres de mi generación no creíamos posible.

...Esos cambios produjeron cambios sustantivos en la superestructura social y política del país. Generó la demanda de autonomía departamental en Santa Cruz, que buscaba -y busca- la retención en origen de la mayor parte del excedente agrícola y petrolero, con el argumento que no debía repetirse la experiencia de Potosí, generadora de recursos que beneficiaron a otros departamentos... El poder central resistió cuanto pudo ese cambio y cuando colapsó la estructura política tradicional, la rebelión aymara tomó la posta, en nombre de la unidad nacional, como una forma de contener el desplazamiento del eje económico y demográfico del país hacia el oriente de la República. 

Este país tiene ahora un tamaño distinto, pero como nada es perfecto, llega con un problema extremadamente serio: se ha roto el núcleo de cohesión nacional. La expansión económica, la apertura de nuevas fronteras de desarrollo y el establecimiento de nuevos centros de poder, han generado desorden y confusión y provocado uno de los momentos de mayor turbulencia política y social de la historia reciente de Bolivia.No sólo falta un partido nacional, sino un núcleo de intereses convergentes.

Los tres ejes o polos económicos se inclinan en direcciones diferentes. El polo agroindustrial se orienta al mercado mundial a través del Brasil y la Cuenca del Plata, por medio de Puerto Aguirre y la hidrovía. El gas natural, con sus reservas ubicadas en Tarija, en la frontera boliviana de la Cuenta del Plata, ocupa un lugar crítico en el abastecimiento energético del polo industrial que forman el Brasil, Argentina y Chile, en el cono sur. La minería, a su vez, sigue mirando hacia el otro lado, al del Pacífico, con excepción de la siderurgia del Mutún que también saldrá al mercado mundial por la vía del Atlántico.

Es un país de tres polos económicos -gasífero, minero y agroindustrial- y un eje demográfico, resultado del acoplamiento de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz (Tarija tardará mucho tiempo para aproximarse a la densidad poblacional del eje central). Si se mira el mapa, esos tres ejes económicos se orientan en distintas direcciones, sin un punto o un lazo que los una dentro del territorio nacional.

...la tarea principal del país es crear ese núcleo de cohesión, articular el nuevo polo gasífero del sur con los polos minero y agrícola, unir Tarija al eje central. Y éste no es un asunto retórico, que se resuelva con discursos y declaraciones de buenas intenciones. Eso implica alcanzar un nuevo contrato social, un nuevo pacto regional, un nuevo equilibrio de poder.

La Paz ya no tiene capacidad para imponer su voluntad al resto del país; ni en términos demográficos ni económicos ni políticos. La solución, por tanto, no pasa por la reposición del antiguo eje minero de cohesión, por medio de la fuerza. Eso es lo que se está probando en estos mismos días, en el conflicto por la sede de gobierno. De hecho, la reacción de la mayoría de los departamentos en esta controversia es una forma de mandar un mensaje a La Paz. No tiene tanto que ver con el propio traslado de los poderes a Sucre, sino con la necesidad de que La Paz comprenda que se modificó el equilibrio que reguló tanto tiempo la vida de la República. Debe afirmarse, con el mismo énfasis, que los otros poderes regionales tampoco tienen la capacidad de imposición; ni Tarija ni Santa Cruz pueden someter a su voluntad al resto del país, como pudo hacerlo La Paz en la guerra civil de hace un siglo.

...el país necesita de un núcleo de cohesión dominante, de articulación central de tres fuerzas que por primera vez en la historia del país se abren en direcciones diferentes. Ese vacío puede ser llenado y debería ser llenado por la negociación, con un papel muy activo de los poderes regionales. La identificación precisa de sus intereses y su compatibilidad con los intereses nacionales permanentes. Es el primer paso de ese proceso de clarificación.".

Extracto del artículo publciado por la revista Pulso

 
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