Infolatam
21 de junio de 2006
La reforma agraria de Evo Morales será nuevo motivo de conflicto entre Brasil y Bolivia pues afectará, con seguridad, a familias brasileñas asentadas en tierras fronterizas. Morales está dispuesto nuevamente a recurrir a las Fuerzas Armadas para expulsar a los campesinos que ocupan ilegalmente estas tierras.
El Gobierno de Evo Morales pretende desalojar a 200 familias brasileñas asentadas ilegalmente en varios municipios del departamento de Pando. El objetivo es imponer el principio de autoridad del Estado en las zonas fronterizas con Brasil, distante a 50 kilómetros del norte amazónico, y donde tradicionalmente la administración boliviana ha estado ausente.
Para ello una comisión interministerial viajó ayer a Cobija (Pando) para verificar el retiro pacífico de 200 familias de ciudadanos brasileños asentados ilegalmente en la región. Además, de abordarse los diferentes temas relacionados a la problemática agraria, Juan Carlos Rojas, director nacional de Tierras, indicó que hace un mes se notificó a las familias brasileñas para que abandonen las 600.000 hectáreas y ese plazo concluyó el pasado lunes.
Precisamente, el presidente Evo Morales confirmó que enviará al Ejército nacional y, en caso de ser necesario, las Fuerzas Armadas y la Policía harán uso de la fuerza para hacer cumplir las normas: "los pandinos, el movimiento indígena, campesino, colonizador, está pidiendo a gritos que vaya el Ejército. Vamos a mandar el Ejército a reservar las tierras del oriente boliviano frente a los brasileños."
Asimismo, Morales anunció que promulgará la nueva Reforma Agraria el 2 de agosto de 2006, en la población de Ucureña (Cliza), tal como ocurrió hace 53 años en el mismo lugar. Morales agregó que la nueva Reforma Agraria no sólo significará una simple distribución de tierras fiscales u ociosas que tienen que recuperarse mediante leyes y decretos con la aprobación en la Asamblea Constituyente, sino también la mecanización y la subvención a los pequeños productores para que sus productos tengan acceso al mercado internacional.
En cuanto a las posibles repercusiones de esta medida en lo que se refiere a las relaciones con Brasil, el ministro de Relaciones Exteriores, David Choquehuanca, confirmó a el diario boliviano El Deber que el Gobierno va a llevar adelante esta política como una forma de luchar contra la pobreza.
En ese sentido, informó de que sostuvo conversaciones con el canciller de Brasil, Celso Amorim, con el que se acordó dar cumplimiento a las leyes y evitar nuevas tensiones entre ambos países cuyas relaciones han pasado por una crisis tras la nacionalización de los hidrocarburos, medida que afectó a la empresa brasileña Petrobras, y a la expulsión de la empresa siderurgica brasileña EBX.
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