EFE/INFOLATAM
La Paz, 9 noviembre de 2007
Evo Morales y el vicepresidente Álvaro García Linera han amenzado con movilizar a los sectores sociales que les apoyan o tomar medidas "radicales" en caso de que la Asamblea Constituyente siga paralizada. Hoy debería decidirse si se reinician o no las deliberaciones en Sucre.
Cinco semanas antes de que concluya el plazo para entregar una nueva Carta Magna, la Asamblea Constituyente de Bolivia no ha redactado ni una línea y sus miembros no coinciden ni siquiera sobre dónde deliberar, pese a las amenazas del gobierno de Evo Morales de radicalizarse si ese foro fracasa. El vicepresidente, Álvaro García Linera, aseguró ayer que el mandato de la Asamblea, que vence el 14 de diciembre, "teóricamente" puede ser ampliado por segunda vez, pero que sería necesario no solo un acuerdo político, "sino fundamentalmente una recuperación de la confianza ciudadana".
Morales amenazó anoche con una reacción de sus partidarios campesinos e indígenas contra las "oligarquías minoritarias", que, a su juicio, tienen "secuestrada" la Asamblea: "Cuidado, cuidado, que el movimiento indígena reaccione. Eso tengo miedo y hago un pedido a la Asamblea para que concluya su trabajo y garantice y profundice la democracia". El martes, García Linera amenazó con "medidas radicales" contra la propiedad privada, ante el fracaso del foro.
Morales prometió "refundar Bolivia" con la Constituyente y su fracaso lo obligará a repensar su plan de "revolución democrática", al escoger entre revolución y democracia, según coinciden analistas políticos y diplomáticos acreditados en La Paz. El Congreso ya amplió en agosto pasado el mandato inicial de la Asamblea, de un año, ya que los 255 constituyentes no habían logrado consensuar hasta entonces ni un solo artículo. Pero la prórroga ha sido igualmente infructuosa.
La Constituyente está paralizada desde hace tres meses por las confrontaciones entre la oposición y el MAS, y por la disputa entre las ciudades de Sucre y La Paz sobre las sedes del gobierno y el parlamento, entre otros muchos problemas. Dirigentes de la Asamblea aseguran que está concertado un 80 por ciento del nuevo texto constitucional, pero no está redactada ni una sola frase y quedan pendientes asuntos tan polémicos como las autonomías regionales e indígenas y la reelección presidencial indefinida.
La presidenta de la Asamblea, la oficialista Silvia Lazarte, convocó a una sesión plenaria para hoy en Sucre, capital oficial pero no efectiva de Bolivia. La plenaria de la Asamblea se reunió por última vez el 15 de agosto, cuando el MAS y los asambleístas de La Paz se aliaron para eliminar de la agenda de debates la demanda de Sucre de ser otra vez la sede del Gobierno y el Parlamento. Sucre se convirtió hace 108 años Sucre en capital nominal, solo con el poder Judicial, cuando perdió una breve guerra contra La Paz, adonde fueron trasladados de facto el Legislativo y el Ejecutivo.
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