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La Paz, 29 de agosto de 2008
Evo Morales convocó hoy viernes un referendum que se celebrará el 7 de diciembre para aprobar la Constitución. Morales convocó el referendum por decreto y de forma sorpresiva. La nueva Carta Magna fue elaborada a finales de 2007 por una Asamblea Constituyente. Los prefectos de Tarija, Beni, Pando, Santa Cruz y Chuquisaca no permitirán que en sus departamentos se celebre el referéndum.
El 7 de diciembre los bolivianos acudirán de nuevo a las urnas para decidir si ratifican o no la nueva Constitución mediante dos consultas: una sobre el texto en su conjunto y otra sobre el artículo que regula la extensión de los latifundios expropiables y que quedó sin acuerdo en la Asamblea Constituyente.
Morales, afirmó que la nueva Constitución de Bolivia garantizará la unidad del país y su carácter multinacional, fortalecerá las autonomías y asegurará la igualdad social de todos los bolivianos. Apostó por la "refundación del Estado plurinacional boliviano" y por consolidar "en democracia". Afirmó que la convocatoria de la consulta constitucional responde al "mandato del pueblo" tras el referendum revocatorio celebrado el 10 de agosto, donde Evo Morales obtuvo el 67,41 por ciento de apoyo.
También admitió que los bolivianos han reivindicado en esa consulta de revocación de mandatos el fortalecimiento de las autonomías y anunció la creación de un ministerio y una ley dedicados exclusivamente a esta materia. Morales insistió en su propósito de "constitucionalizar" el proceso autonómico en Bolivia y reivindicó la autodeterminación para los pueblos y no para "grupos".
El gobernante hizo un llamamiento a sus opositores para que se sumen al proceso de "transformación estructural" que, a su juicio, demandan los bolivianos y les instó a que planteen alternativas si rechazan este proceso. Además, Morales ha decretado que ese mismo día se celebren comicios para designar consejeros departamentales y subprefectos en las nueve regiones del país y elecciones departamentales en La Paz y Cochabamba tras la revocación el 10 de agosto de sus anteriores titulares.
Desde las regiones de Chuquisaca, Beni y Pando -gobernadas por opositores- varios dirigentes llamaron a no dejarse avasallar por un gobierno "dictatorial". El referendo constitucional en Bolivia abre otra fase en la crisis boliviana por el rechazo que el texto suscita entre los opositores a Morales y porque muchos dudan de que su convocatoria mediante decreto, y no por el Parlamento, sea legal.
El Consejo Nacional Democrático (Conalde) dejó el miércoles en manos de la Iglesia Católica y la OEA la posibilidad de establecer un diálogo con el Gobierno y decidió mantener los bloqueos en las ciudades fronterizas de Tarija así como endurecer las medidas de presión en cada uno de los departamentos de la "media luna" para recuperar ingresos del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH).
Evo Morales agradeció que varios prefectos opositores hayan reclamado que la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Iglesia Católica faciliten el diálogo con el Gobierno, pero destacó que "el mejor mediador y el mejor veedor es el pueblo de Bolivia".
En respuesta a la amenaza del presidente Evo Morales de llamar "por decreto" a la consulta para aprobar la nueva Constitución Política del Estado, los prefectos y cívicos anunciaron que sus departamentos no acatarán convocatoria alguna para referéndum.
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