Infolatam
La Paz, 18 de agosto 2007
Los asambleístas oficialistas aseguran que no van a permitir que el conflicto entre La Paz y Sucre por ser la capital de Bolivia siga bloqueando la Constituyente, una apuesta personal del presidente Evo Morales que los cocaleros también han prometido defender.
La prensa boliviana se refería ayer ampliamente a los problemas que atraviesa la Asamblea, encargada de elaborar la nueva Constitución con la que Morales pretende "refundar" el país. El sentimiento coincidente de políticos y analistas es que la Constituyente está "en coma", ya que en el año inicial que tenía para deliberar no logró aprobar ni un solo artículo de la futura Carta Magna y tampoco está aprovechando la prórroga de más de cuatro meses ratificada por el Congreso hace dos semanas.
La situación es crítica desde el miércoles pasado, cuando el foro decidió excluir de sus debates la propuesta del traslado de los poderes Ejecutivo y Legislativo de La Paz a Sucre, capital constitucional del país y sede del poder Judicial. El reclamo de los asambleístas paceños de eliminar el tema fue apoyado por 134 constituyentes, con el respaldo del partido de Morales, el Movimiento Al Socialismo (MAS), mientras que sus pares de la región de Chuquisaca, cuya capital es Sucre, calificaron de ilegal la decisión.
Pese a que 54 constituyentes opositores anunciaron que no asistirán a las sesiones si el foro persiste en no debatir el tema de la capital, el asambleísta del MAS Raúl Prada advirtió hoy que su partido, "teóricamente", no necesita a nadie más para avanzar en la redacción de la Carta Magna.
Por su parte, el jefe de los asambleístas del MAS, Román Loayza, se ha mostrado rotundo: "si hay acuerdo arranca y, si no, vamos a continuar con los que están". Para el analista Carlos Cordero, el gobierno hizo "un mal cálculo político" sobre la reacción de Sucre y los comités cívicos ante la resolución de la Constituyente lo que, a su juicio, ha derivado en un bloqueo y "empantanamiento" del foro.
"El MAS, Evo Morales y los grupos radicales entienden que el fracaso de la Asamblea es el fracaso del presidente", reflexiona Cordero, para quien el gobierno va a hacer todo lo posible por "salvarla del naufragio". En esa campaña por evitar el fracaso de la Constituyente también se prevé que van a jugar un papel importante los campesinos cocaleros del trópico de Cochabamba (centro), cuyo líder sigue siendo Morales.
Según la prensa local, el dirigente Julio Salazar adelantó que unos cinco mil productores de coca están listos para viajar en los próximos días a la sureña Sucre, donde delibera la Asamblea, para garantizar que el foro redacte la nueva Constitución y la tenga lista antes del nuevo plazo, que vence el 14 de diciembre.
Mientras, el presidente ha evitado pronunciarse en los últimos días sobre el conflicto por la capital a pesar de que, antes de que el foro decidiera excluir el tema de su agenda, él mismo declaró que la Asamblea no es el lugar adecuado para tratarlo. Tras la reunión de gabinete celebrada el sábado, el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, afirmó que el litigio entre La Paz y Sucre es "un capítulo cerrado" para el gobierno y, por tanto, debe seguir "su curso natural" en la Constituyente.
Sin embargo, los habitantes de Chuquisaca se niegan a dar por zanjado el asunto y la huelga de hambre que iniciaron el jueves en señal de protesta la secundan ya más de setenta personas, de acuerdo a los reportes de los medios locales. También los líderes cívicos de Santa Cruz, Chuquisaca, Cochabamba, Beni, Pando y Tarija, todos ellos opositores a Morales, programan movilizaciones para exigir al partido del mandatario que busque consensos en la Constituyente.
Incluso los ex presidentes Carlos Mesa, Eduardo Rodríguez Veltzé y Jorge Quiroga, que coincidieron esta semana en un seminario sobre los 25 años de democracia en Bolivia, sugieren al MAS que se abra a los pactos políticos para permitir el avance de la Asamblea. Asimismo, algunos constituyentes han planteado cerrar el foro temporalmente hasta solucionar conflictos regionales como el de la capital y otros creen que la Constituyente debe cambiar de sede porque en Sucre "no hay garantías" para seguir trabajando.
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